Es momento de quitarte de los ojos los románticos anteojos de micas rosadas y observar con atención tu relación amorosa. Tal vez descubras que tu noviazgo es tan maravilloso como pensabas, o quizá, que es hora de emprender la retirada.

Ya sea que se trate de un novio formal o de alguien con el que te gustaría llegar a algo más, existen tres señales de que el sujeto de tu amor y tú se enfilan por la vida en diferentes direcciones, y más vale darse cuenta a tiempo:

1. Diferentes expectativas.

¿Te gustaría casarte algún día pero tu novio no tiene interés en el matrimonio? ¿Ansías que su relación se convierta en exclusiva, pero él no quiere cerrarse a la posibilidad de conocer otras mujeres?

Si sus expectativas sobre el rumbo de la relación son diametralmente opuestas, es tiempo de ser honesta contigo misma. Mereces estar con alguien al que le intereses tú en particular y no se la pase viendo hacia otros lados.

2. Diferentes valores:

¿Sus niveles socioculturales y económicos son compatibles? ¿Deseas tener hijos y él odia la idea? ¿El concepto de familia juega un papel similar en la vida de ambos? ¿Comparten la misma fe? Estas diferencias son con frecuencia grandes obstáculos en el camino de una relación; en especial el deseo ser padres, ya que el desacuerdo en la cuestión de la paternidad suele forzar a uno de los miembros de la pareja a abandonar este anhelo, con consecuencias negativas para toda la vida.

Cierto tipo de diferencias entre dos personas puede ser saludable e incluso contribuir al crecimiento personal y a estrechar los lazos de la pareja. Pero hay algunas que suelen causar más daño que bien, pues tarde o temprano provocan resentimiento, enojo y dolor. Considera cuáles son tus valores fundamentales, aquellos a los que no estás dispuesta a renunciar, aquellos que consideras importante transmitir a tus futuros hijos; si no son compatibles con los de tu pareja, es hora de emprender la retirada. No es que él no sea un gran tipo, es solo que tal vez no es el hombre adecuado para ti.

3. Sueños diferentes:

¿Tu novio demanda que te comprometas a tal punto que tus sueños personales se verán inhibidos?  ¿Te sientes sofocada, pero al mismo tiempo no tienes la energía para cambiar?

Todos tenemos sueños, algunos de los cuales involucran a otras personas, como son el matrimonio y la paternidad. Otros son más individuales, como las metas profesionales o correr un maratón. Mientras más formal se vuelva tu relación, más impacto causarán los sueños de cada uno en la vida del otro, por irrelevantes que parezcan. Es natural que tengas que comprometerte a ajustar e incluso a renunciar a algunos de tus sueños por el bien de la relación y de las metas en común. Pero una relación sana es aquella en la que los sueños mutuos pueden coludir y trabajarse en conjunto, en donde cada uno acepta de buen grado sacrificar un poco en aras de la felicidad que obtienen al estar juntos.

Los rompimientos de los noviazgos son una parte natural de la vida. De modo que protege tu tiempo y tu corazón y no permanezcas en una relación que requiere que renuncies a tus valores y sueños.  Mientras más tiempo permanezcas con alguien que no te conviene, más frustrada terminarás tarde o temprano. No tengas miedo de analizar oportuna, fría y honestamente el presente y el futuro de su relación; y si te das cuenta de que tu novio y tú no están orientados hacia un mismo horizonte, sé lo suficientemente fuerte para retirarte ahora y esperar por un hombre que sea el adecuado para ti.