La ansiedad que te provocan las matemáticas puede no deberse únicamente a aquella ocasión en la que un maestro te obligó a recitar la tabla del siete delante de la clase. Según un estudio publicado en la Revista de Psicología y Psiquiatría Infantil, investigadores de la Universidad Estatal de Ohio encontraron que los genes pueden estar relacionados con la ansiedad en general y con la que producen la matemáticas en particular, así como con la función cognitiva en las habilidades matemáticas.

Sin embargo, sólo el 40 por ciento de la ansiedad que generan las matemáticas parece ser explicado por la genética, de modo que el medio ambiente y la calidad de la enseñanza también juegan un papel muy importante.

El estudio muestra que si a la predisposición genética a la ansiedad se le suman experiencias negativas en las clases de matemáticas, el aprendizaje será mucho más difícil. «Es algo que los maestros deben considerar al intervenir con los alumnos que necesitan ayuda en matemáticas  – afirma Stephen Petrill, investigador del estudio y profesor de psicología de dicha universidad -; (entender las matemáticas) no es como aprender a leer, proceso en el que la gente no suele sentir ninguna ansiedad a menos que presenten algún tipo de dificultad”.

De acuerdo con otro estudio reciente publicado en la revista Psychological Science, las personas que padecen ansiedad ante las matemáticas registran un aumento de la actividad cerebral en las regiones vinculadas con el miedo, y esto se asocia con una disminución de la actividad en las regiones vinculadas a la resolución de problemas. Un círculo vicioso que los docentes deben tratar de romper para ayudar a sus alumnos.