El Papa autoriza durante el Año Santo a todos los sacerdotes para perdonar a las mujeres que han abortado si se arrepienten con “el corazón contrito”.

De acuerdo con la doctrina de la Iglesia Católica, el aborto es un pecado tan grave que aquellos que lo procuran o realizan incurren en excomunión automática, que sólo puede ser perdonada por sacerdotes especialmente designados.

No obstante, del 8 de diciembre al 26 de noviembre, durante el Jubileo de la Misericordia, todos los sacerdotes podrán perdonar el aborto mediante el sacramento de la reconciliación (confesión).

Francisco describe el sufrimiento moral y existencial que enfrentan quienes han interrumpido sus embarazos, y compartió que “se ha encontrado tantas mujeres que soportan en su corazón la cicatriz de esta dolorosa y agonizante decisión”.

La carta del Papa no menciona a aquellos que practican abortos.

“Esto no es de ninguna manera un intento de minimizar la gravedad de este pecado, sino de ampliar la posibilidad de mostrar misericordia”, dijo a los reporteros el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano.

James Bretzke, profesor de Teología del Boston College, afirmó que el Papa está “enfatizando la misericordia y no el castigo…, abrazando la reconciliación y no la excomunión”.

«Nos preocupa que este permiso sea malinterpretado como un suavizamiento por parte de la Iglesia en torno al tema del aborto, que significa quitarle la vida a un ser humano inocente”, comentó John Smeaton, cabeza de la Sociedad Británica para la Protección de los Niños No Nacidos. Puntualizó que “es muy importante que no exista ambigüedad sobre la doctrina de la Iglesia con relación a la santidad de la vida humana y la maldad del aborto”.