“Desde su multimillonaria soledad envidia la felicidad ajena.”

¿Cómo interpretar la cita de Florestán que a modo de indirecta le envió Joaquín López Dóriga a María Asunsión Aramburuzabala desde su columna en conocido diario?

Hay varias posibilidades:

1. La de él y su esposa, ¿es una extorsión feliz proveniente de un matrimonio feliz…? O sea, “no te dejaste extorsionar, pero me queda ser el más feliz de los dos…”

2. ¿No tiene material comprobable para denostarla? Es obvio que por más que busca con qué destruirla mediáticamente para cumplir su amenaza, sólo puede acusarla de ser una presunta ‘niña rica desdichada’.

3. ¿Cree que apelar a versiones cursis de la lucha de clases le va a acarrear simpatías, cual telenovela de Televisa? “Los ricos también lloran, los ricos son los malos…” Pensará: “Si le funciona al Peje, ¿por qué no a mí?” Error de cálculo: el tipo de gente que compra esos clichés odia aún más a Televisa y a su añejo contubernio con el poder que a los ricos.

4. ¿Es un machista irredento? Qué cara para asumir en pleno siglo XXI que una mujer no puede ser feliz si le da la gana de estar sola, como si sólo un hombre pudiera llenar su vida…

5. ¿Es un misógino corrupto? Al referirse a Mariasun despectivamente como “niña rica”, ¿insinúa que una mujer no puede ser una persona adulta, madura y capaz de producir riqueza de manera legítima, más allá de la que le transmite un hombre, sea su padre o su esposo? Quizá porque su mujer sólo sabe hacer dinero extorsionando con el poder del marido.

Esta vez fue el ‘teacher’ quien recibió una lección: nadie está más allá del bien y del mal. Mejor debió usar otra cita del tal Florestán del que echa mano todos los días, pues resulta ‘su misura’ para él y los de su calaña:

“¿Cómo pedirles que sean diferentes, si son siempre los mismos?”