Sucede de manera frecuente que con buena intención, nos sentimos con el derecho y a veces hasta con la obligación de opinar, dirigir, juzgar acontecimientos o decisiones en la vida de los demás, basándonos en nuestra propia percepción y experiencia al respecto, sin llegar a comprender que los hechos no necesitan ser analizados ni explicados para ser lo que son internamente en quien los está viviendo.

 

A pesar de tener la misma raza, cultura, ideología y hasta genética familiar, cada ser humano es diferente del otro, es un universo en sí mismo. Nuestro sentir, pensar y reaccionar resultan de nuestra realidad particular.

 

Somos únicos e irrepetibles, más no somos seres aislados. Vivimos en medio de una sociedad donde debemos cumplir ciertos preceptos, ordenanzas y leyes impuestas; nos relacionamos e interactuamos unos con otros, sin perder nuestra individualidad por ello.

 

A veces , ni dentro de la propia familia se puede generalizar la reacción que a cada uno le causará el mismo hecho ya que cada quien poseemos en nuestro interior una entidad propia.

 

Todas esas circunstancias llevan a la gente a desarrollar una óptica individual para apreciar y percibir los hechos y las circunstancias que enfrentamos en la cotidianidad : » es personal» .

 

El duelo que cada persona atraviesa al perder a un ser querido, es de las circunstancias mas personales que se pueden vivir . Considero muy alejado de la realidad intentar imponer un camino a seguir para lograr la anhelada aceptación , como tantos libros y teorías que intentan dirigir nuestro proceder como quien sigue una receta de cocina .

 

No hay duelos correctos ni incorrectos a mi parecer, cada quien tiene el derecho de forjar su propio camino para sanar , respetando el tiempo que requiera el proceso que atraviesa y mientras no elija , claro está, dañarse a si mismo ni a nadie mas.

 

En los profundos duelos que me ha tocado enfrentar , no podría describir que  existen fases o etapas determinadas que todos los dolientes van a atravesar exactamente de la misma manera , que comienzan y terminan después de algún tiempo mágicamente y se van quedando atrás, en el olvido.

 

La relación que te unía a la persona que ha partido y la necesidad que se sigue teniendo por su presencia es incomparable y particular, va de la mano del profundo amor que no se fue con su fallecimiento , si no que sigue latente en tu sentir y en tu diario vivir.

 

No hay remedios absolutos ni  infalibles que a todos nos puedan llevar a obtener los mismos resultados e inclusive, hay ausencias que siempre caminarán a tu lado indudablemente, pero con mucho respeto quisiera compartir en mi experiencia personal que con voluntad y sostenidos en la Fe del amor de Dios Nuestro Señor y del amor de tus seres queridos que caminan junto a ti, SI se puede desarrollar como individuos únicos y sobre la base propia y exclusiva de nuestra realidad, la capacidad de sanar nuestras heridas mas profundas , para trascender el profundo dolor hacia un  crecimiento espiritual .