UNA VIDA CONTRADICTORIA

Se cumplen ochenta años del nacimiento del “Rey del rock”, Elvis Presley (1935-1977).

Desde que grabó su sencillo It’s all right tuvo una carrera meteórica de éxito en éxito, con populares melodías como Hotel rompecorazones,

El rock de la cárcel, No seas cruel, Perro callejero, Ámame tiernamente, Ahora o nunca, Zapatos de ante azul y otras canciones de los grandes compositores del rock and roll, como: Chuck Berry, Fats Domino, Little Richard, Carl Perkins, Bill Halley, Roy Orbison… Pero también supo incursionar con acierto en otros ritmos de su época: country music, blues, baladas románticas, rythm and blues, gospel, pop…

Elvis tenía una potente y vigorosa voz capaz de dar notas muy agudas y –con soltura– descender a tonos bajos, al punto que decían que era el blanco que cantaba como negro. Pero además, acompañado de su guitarra, se contorsionaba, gritaba, sacudía violentamente su cuerpo y su cabeza, saltaba y caía de rodillas, y con tanto movimiento se despeinaba. Tenía un estilo original, espontáneo y salvaje que gustó a la juventud norteamericana. Era todo un showman que contagiaba su entusiasmo por cantar y encarnar el nuevo ritmo del rock and roll.

Cuando el cineasta y pintor vanguardista Andy Warhol, iniciador del “Pop Art”, expuso como obra pictórica una lata de sopa Campbell’s con la fotografía de Elvis, estaba transmitiendo una idea importante: Elvis pertenecía ya a la cultura de su país y del mundo occidental, era un ícono de los años cincuenta como lo fueron James Dean y Marilyn Monroe.

Después de brindar numerosos conciertos en Estados Unidos, súbitamente su carrera fue interrumpida cuando en 1958 fue requerido para prestar su servicio militar. Y fue entonces cuando ocurrió un hecho traumatizante en su vida: el inesperado fallecimiento de su madre, de quien era codependiente; suceso del que nunca pudo recuperarse.

Tras varios fracasos musicales y los desacertados consejos de su director artístico, el Coronel Parker, se retiró del mundo de la música por siete años e incursionó en el cine. Pero en 1968, ya con un nuevo asesor, se volvió a lanzar al estrellato como cantante y varias de sus canciones ocuparon de nuevo los primeros lugares de popularidad. Tuvo sonados éxitos como In the ghetto, Tú estarás por siempre en mi mente y Mentes suspicaces, entre otras, y comprobó que seguía siendo el ídolo de las multitudes. En muchas ciudades se habían formado distintos “Clubes de Elvis” y lo seguían por todas partes.

Pero para saber un poco más de este ícono, es interesante lo que narró el “Rey de la Música Country”, Johnny Cash, después de tratarlo durante meses en agotadoras presentaciones en los auditorios de numerosas ciudades de la Unión Americana. Decía que Elvis era un obseso sexual que podía pasarse horas relatando detalladamente sus aventuras amorosas, al punto que resultaba desagradable tratarlo.

Elvis se casó con Priscilla Beaulieu en 1967, pero tan solo seis años después se divorciaron debido a las continuas infidelidades de él (lo cual concuerda con lo dicho por Johnny Cash); hecho seguido de una larga y efímera cadena de amoríos.

Al ver sus videos con la pareja en turno, llama la atención que esas chicas solo eran una especie de “hermoso adorno” alrededor de él, que lo acompañaban para que se luciera más. Tenía una marcada tendencia al egocentrismo y a estarse autocontemplando casi todo el día. Era como un niño caprichoso en cuanto a la comida, su ropa y su forma extraña de vivir. Todo se reducía a aparentar lo que no era, mostrando al público una permanente sonrisa con su extraordinaria dentadura blanca, pero detrás de esa máscara solo había vacuidad.

En 1960 –siete años antes de casarse– había comenzado a consumir anfetaminas, aumentando la cantidad paulatinamente, hasta morir de sobredosis en 1977, con escasos 42 años. Un familiar de Elvis comentó que en sus últimos años permanecía encerrado en su habitación, practicando el espiritismo con obsesiones paranoicas.

 ¿Qué conclusión podemos obtener de este ícono tan admirado?

Elvis lo tenía todo para ser feliz: talento, atributos físicos, reconocimiento a nivel internacional, multitud de admiradores de todas las edades y dinero, pero siempre arrastró su inmadurez emocional porque nunca superó la adolescencia. Su codependencia materna, la ausencia de valores, la búsqueda insaciable del placer por el placer, las drogas y su desordenada conducta sexual, le produjeron vacío y amargura. Estaba harto de sí mismo y cavó su tumba.

No cabe duda de que nadie lo ha superado en su espectacular interpretación del rock and roll, pero lamentablemente perdió la brújula. Nunca supo dar un sentido profundo a su existencia para madurar como persona, salir de la peligrosa órbita del ‘yo’ y formar una familia unida y estable, interesarse auténticamente por el cuidado y la educación de la hija que tuvo con Priscilla y servir a los demás con generosidad. Esta es la lección inolvidable que nos deja la paradójica biografía del “Rey del rock”.

¿Cuál es para ti la mejor canción de Elvis Presley? «Mystery Train», «That’s Alright, Mama», «Hound Dog», «Don’t Be Cruel», «Suspicious Minds», «Burning Love», otra…

Raúl Espinoza Aguilera

Blog: www.respinozaguilera.blogspot.com

Compartir