MÚSICO INTERNACIONAL QUE INTRODUJO NOVEDOSOS RITMOS

El rock & roll tuvo su época de gloria a mediados de los años cincuenta y la música pop en los años sesenta, y parecía que a finales de esa década se habían agotado los grandes creadores como The Beatles, The Animals, The Kinks, The Doors, The Rolling Stones y tantos grupos más. Parecía ya no había mucho más que aportar en las composiciones y comenzaron a surgir cancioncillas insulsas y bastante comerciales, sin mucha calidad musical.

Pero en el verano de 1969, en el célebre festival musical de Woodstock, que llevaba por lema: “Tres días de paz, amor y música”, invitaron a un grupo poco conocido, dirigido por Carlos Santana, que deleitó a la audiencia con Black Magic Woman, Gypsy Queen, Soul Sacrifice… Los jóvenes no salían de su asombro al escuchar su especial combinación de samba, música caribeña, tropical, rumba y mambo, mezclados con el rock & roll y la música pop. Las canciones del grupo de Santana ocuparon rápidamente los primeros lugares del Hit Parade.

Recuerdo que cuando escuché su primer éxito Jingo, composición sumamente rítmica con numerosos tambores, baterías e instrumentos de percusión, quise investigar de inmediato quién era su autor por su original aportación a la música moderna.

Y así fue como me encontré con Carlos Santana, nacido en Autlán, Jalisco, en 1947. Su padre tocaba con un mariachi de Michoacán, así que desde niño, el pequeño Carlitos aprendió a tocar el violín y luego la guitarra. Ocho años después, la familia entera se trasladó a vivir a Tijuana y comenzó a recibir la influencia de los grandes del blues y del jazz, como: B. B. King, John Lee Hook y Muddy Waters. En 1961, los Santana se fueron a radicar definitivamente a San Francisco, California, y les fue concedida la ciudadanía norteamericana. Pronto aprendió inglés y música moderna. Podríamos decir que Santana llegó a vivir en el momento justo, a la ciudad ideal para captar todas las corrientes musicales.

Pero él traía en su sangre una marcada influencia latina, y con audacia y mucho ingenio, se lanzó a generar nuevos y sorprendentes ritmos que cautivaron a los jóvenes de aquella época. En las estaciones mexicanas de radio circuló con gran éxito Caminos del mal, así como Oye cómo va, Samba pa’ ti… Cuando introdujo más a fondo el jazz en su música, tuvo una particular resonancia en todo el mundo, como lo prueba en su tema Europa.

Gustaron mucho las letras de sus canciones porque abundaban los temas relativos a vivir en paz, tener comprensión y compasión hacia los demás, manifestar la alegría de vivir, sobre el amor hacia la mujer y la búsqueda de la amistad con todos los seres humanos. Grabó al lado de la mayoría de los célebres grupos y cantantes de su tiempo.

Santana es conocido como un gran filántropo que ha tocado gratuitamente en infinidad de conciertos cuyos fondos tienen un fin noble, como el que organizó el ex-Beatle George Harrison para ayudar económicamente a los niños de Bangladesh que estaban muriendo de hambre o por falta de atención médica.

Participó con los famosos de ayer (Bob Dylan, Eric Clapton, Michael Jackson…) y lo sigue haciendo con los de hoy (Juanes, Maná, Shakira, Nickelback…). Hasta ahora ha logrado 8 álbumes de oro y 7 de platino. Sería largo enumerar la considerable lista de premios, galardones y reconocimientos que ha recibido.

Hay dos valores que me llaman profundamente la atención en la personalidad de Carlos Santana: su sencillez, porque no obstante ser internacionalmente famoso y rico, ‘no ha perdido el piso’, como se dice coloquialmente. Y, en ese mismo plano, tiene una enorme capacidad para hacer nuevos amigos. La gran mayoría de los músicos destacados le quieren, le respetan, le invitan a tocar o a grabar con ellos, a que participe en un concierto filantrópico, a lo cual Santana habitualmente acccede con gusto. Es decir, se trata de un hombre por naturaleza generoso y fraterno.

Actualmente continúa dando conciertos con la vitalidad con la que comenzó hace casi medio siglo. Cuando viene a México, confiesa que él se sigue sintiendo mexicano y ama sus tradiciones. Le tiene devoción a la Virgen de Guadalupe, y en el escenario, auténticamente se vuelca con sus paisanos, dedicándoles lo mejor de su arte.

Sin duda, es un revolucionario con la magia de su guitarra. Con acompañamientos y solos de su requinto que le dan un toque inconfundible, ya forma parte de la historia de la música contemporánea.
Blog: www.respinozaguilera.blogspot.com

Compartir