Como todos sabemos, la Selección Mexicana quedó fuera del Mundial de Brasil 2014 al enfrentarse a la Selección Holandesa.

Al igual que muchos, yo creía que no llegaríamos más allá de la fase de grupos, después de la penosa actuación de nuestra Selección durante las eliminatorias del Mundial y por el hecho de depender de los Estados Unidos para llegar al repechaje, a ver si así pasábamos y obteníamos la clasificación que más de 120 millones de mexicanos exigíamos. Lo exigíamos porque, ¡qué vergüenza que nuestra selección no llegara al Mundial! Pero lo logramos, o mejor dicho: LO LOGRARON.

Lo lograron los seleccionados mexicanos que fueron los que se partieron el alma para conseguir la clasificación y así tener felices a muchos millones de mexicanos. Pero no solo ellos, también el cuerpo técnico. Personalmente, siento que la FEMEXFUT tomó la decisión correcta al fichar a Miguel Herrera como Director Técnico de la Selección (y ¡NO!, no le voy al América; ¡se los juro!).

Siento que “El Piojo Herrera” llegó en el momento adecuado a dirigir a la Selección, para motivarlos, unirlos y hacer que se partieran el alma en la cancha, y no solo eso, también llegó para hacer creer a esos 120 millones de mexicanos que nuestra Selección podía lograr más de lo que las estadísticas nos decían.

Y sí, fue una lástima lo que pasó frente a la selección holandesa. Yo, entre millones de mexicanos, lloré con esa derrota. Pero ahí no se queda. ¡NO! No basta la típica frase del México conformista de siempre: “Ya merito”, ni la super repetida: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre.” ¿Eso de qué nos sirve?

Perdimos y no llegamos al quinto partido del Mundial. Basta ya de buscar excusas, de culpar a alguien más, de decir que si gana la Selección ganamos todos, pero si pierde es SU culpa y nadie más tiene vela en el entierro. ¡BASTA YA! Es NUESTRA Selección y nuestro orgullo. Yo sí estoy MUY orgullosa de ellos.

Llegaron al Mundial con pocas expectativas. Mucha gente decía que seríamos la burla del Mundial, que si necesitábamos la ayuda de Estados Unidos hasta en el futbol, no merecíamos estar ahí. Pero nuestros seleccionados superaron las expectativas y dejaron con la boca abierta a más de la mitad de los mexicanos. Nadie daba un peso por esta selección y nos hicieron creer.

No me considero una persona experta en futbol, pero en este Mundial nuestra Selección dio de qué hablar y demostró de lo que es capaz. Supieron frenar a uno de los rivales más fuertes del mundial, Brasil, y en ese partido nos dieron en Guillermo Ochoa a un héroe nacional e hicieron que la Selección Holandesa se ajustara a nuestro ritmo del futbol.

Como lo leí más de una vez en Twitter (o Instagram, o Facebook; escojan la red social que prefieran): “México no perdió el Mundial. El Mundial perdió a México. Se fue la mejor afición del mundo.” Y eso es verdad, México se fue con la cabeza en alto. Demostró que sí valen y como dicen por ahí, ¡ni modo!, a limpiarse la lagrimita y a mirar hacia el frente, que la vida sigue.

Muy fácil hubiera sido que al terminar el partido todos nos hubiéramos cambiado la playera y siguiéramos nuestro día como un domingo normal, pero no fue así. Me pude dar cuenta de cómo – gracias al Piojo y a la Selección– muchísima gente siguió con la verde (la blanca, la negra o la roja; la que prefieran), apoyando a los seleccionados a pesar de haber sido eliminados del Mundial. Y eso es lo que más admiro de nosotros los mexicanos, que a pesar de haber tenido una actuación de las peores en las eliminatorias, los aficionados estuvimos ahí APOYANDO SIEMPRE, y eso es lo que más motiva a nuestra Selección.

Sabemos que de los errores se aprende y me queda claro que la Selección no se quedará “estancada”, mejorarán para demostrar en Rusia 2018 de qué estamos hechos los mexicanos.

A mí no me queda nada más que agradecerles por haberse partido la espalda, por poner el nombre de México en alto, por arriesgarlo todo para ganar y hacerme creer de nuevo en mi Selección Nacional.

Su actuación durante este Mundial no consistió en nada diferente a dejar el alma en la cancha. No quisieron defraudar a su afición mexicana y no lo hicieron. No nos defraudaron, nos hicieron creer e hicieron historia. Fueron los guerreros, los grandes, los ganadores. ¡Gracias, muchísimas gracias!
Fuente: http://inesperadamentefantastico.wordpress.com/author/mexicanaycabrona/

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