La concepción de la paternidad ha cambiado. Hace tiempo se tenía la idea de que ser padre consistía en ser proveedor económico. Hoy sabemos que los padres deben participar activamente en la educación y formación de sus hijos, que no solo necesitan ser mantenidos físicamente, sino que requieren del sostén emocional que la figura paterna les puede brindar.

No obstante, los estilos de vida actuales suponen nuevos retos para los padres y puede resultar difícil saber cómo mantener una relación fuerte y sana con sus hijos.

Nadie nace sabiendo cómo ser padre; se va aprendiendo al serlo, mediante la relación que se establece con los hijos. Pero algunos padres, cuando se les pregunta sobre la relación que llevan con sus hijos, responden: “No tengo tiempo para estar con ellos”, “Tengo mucho trabajo”, “A ellos no les interesa llevarse conmigo”, “No sé cómo acercarme a ellos”.

Nunca es tarde para estrechar, fortalecer y cultivar la relación con los hijos.

¿Cómo hacerlo?

Dales tiempo.- La calidad es más importante que la cantidad, pues es de mayor valor dar toda la atención durante algunas horas al día, que estar todo el día cerca sin hacerles caso.

Fomenta la comunicación.- Aprende a escuchar, es la clave de la empatía con ellos. Conversa con ellos sobre sus ideas, gustos, frustraciones, expectativas; conócelos. Dialoga con cada uno y crea un clima de confianza para que no se sientan amenazados por compartir sus sentimientos y emociones.

Expresa tu afecto.- Muéstrales cuánto los quieres, no solo con cosas materiales sino con palabras y acciones. Asegúrales que vas a estar ahí siempre para que sepan que pueden recurrir a ti en cualquier momento.

Pon límites.- Debes dejarles perfectamente claro lo que pueden y lo que no pueden hacer, lo que se vale y lo que no. De esta manera ellos se sienten seguros emocional y físicamente. Cuando las reglas son claras y coherentes, los hijos son más felices.

Juega.- Es por excelencia la mejor manera de desarrollar habilidades físicas, emocionales y sociales. Además de fortalecer el vínculo entre padres e hijos, jugando se abre la oportunidad para conocerse más, disfrutar, reír, aprender y gozar.

¡Recuerda que ser padre puede ser una experiencia fascinante y que una buena relación con tus hijos es un gran tesoro que les puedes obsequiar!

Fuente: Cenyeliztli, Colección “De Familia a Familia”, Año 5.

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