Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire. Estas son: tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu vida espiritual, y tú las mantienes todas en el aire.

Pronto te darás cuenta de que el trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: familia, salud, amigos y espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto:

– Aprecia y esfuérzate por conseguir y cuidar lo más valioso.

– Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo.

– Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos.

– Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente.

– Y sobre todo, crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental porque es eterno.

Shakespeare decía: «Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución.
Lo único que no se resuelve es la muerte

La vida es corta, por eso ¡ámala! Vive intensamente y recuerda:

Antes de hablar, ¡Escucha!

Antes de escribir, ¡Piensa!

Antes de criticar, ¡Examínate!

Antes de herir, ¡Siente!

Antes de orar, ¡Perdona!

Antes de gastar, ¡Gana!

Antes de rendirte, ¡Intenta!

Antes de morir, ¡VIVE!

Bryan Dyson fue el máximo líder de Coca Cola entre 1986 y 1991, aunque su historia en la empresa encierra más de 35 años de anécdotas. Su trabajo en una de las compañías más poderosas del mundo lo llenó de grandes lecciones y experiencias que quiso compartir con el mundo entero.

Al terminar su trabajo como presidente de Coca Cola, Dyson pronunció el discurso corto que acabas de leer.

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