Hace un par de meses, en una conferencia para un grupo de triatletas, se acercó a mí un hombre –padre de familia de 33 años que aparentaba más de cuarenta– porque tenía múltiples preguntas.

Jorge había hecho poco ejercicio durante su vida y acababa de iniciar un entrenamiento para participar en su primer triatlón. Después de estar entrenando durante dos meses, no tenía la motivación suficiente para seguir haciéndolo. Esto le causaba conflictos emocionales porque pensaba que no lograría terminar o que tal vez ni siquiera comenzaría el triatlón.

Lo que él quería era encontrar algo que lo motivara a continuar con el entrenamiento: levantarse por las mañanas a correr, ajustar su nueva dieta a su alimentación, terminar el entrenamiento y no quedarse a medias por el “cansancio y aburrimiento” que decía sentir.

Al hablar con él, encontré que a lo largo de su vida, dejar sin terminar lo que iniciaba había sido una constante. Esto le había causado problemas en su trabajo, con su esposa y ahora ¡por supuesto! en el deporte. Le pedí que hiciera un listado de todo lo que había dejado a medias y al darse cuenta de todas las cosas que habían quedado atrás sin concluir, decidió enfocarse cada vez más en llegar al final de cuanto se propone.

Lo volví a ver tres meses después y mencionó que seguía entrenando y que cada vez que sentía “aburrimiento y cansancio”, pensaba en todo lo que había dejado de hacer en su vida y en el tiempo que ya no quería seguir desperdiciando. “Perder el tiempo” fue el disparador para enfocarse y llevar a término todo lo que empieza.

No era ni el aburrimiento ni el cansancio acumulado del día, era la falta de hábitos que tenía para concluir metas a lo largo de su vida.

TIPS: Sensaciones como el cansancio y el aburrimiento (y la falta de tiempo) son pretextos que utilizamos para no continuar con nuestros objetivos. A las personas que no están acostumbradas a un entrenamiento constante, les recomiendo asociar el ejercicio con la satisfacción que te dará hacerlo y el dolor que te causará el no hacerlo.

– Cuando te cueste trabajo levantarte, piensa y recuerda el dolor que te causará no realizar tus objetivos. Ese sentimiento de culpa o remordimiento que te acompaña durante el día y no te deja, pero te reconfortas diciéndote: “Mañana sí lo hago”, y al día siguiente sucede lo mismo y no te levantas.

– Por el contrario, recuerda la satisfacción que experimentas cuando realizas tus ejercicios, lo bien que te sientes durante todo el día, el bienestar que te acompaña cuando has completado tu entrenamiento. Hazte consciente de esta sensación.

Este sencillo pero eficaz consejo fue de gran valor para Jorge. Ahora realiza su entrenamiento constantemente y hasta luce más joven, sus metas han cambiado y se supera constantemente.

Recuerda: trabaja para alejarte del dolor y transfórmalo en satisfacción por el logro.

Lorena Vázquez Bravo es Psicóloga del Deporte y Coach Mental

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