En este 2014 se cumplen 65 años de la muerte de la Madre Trinidad, fundadora de la congregación Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, en cuyo seno han nacido y crecido los colegios Miraflores.

La Madre Trinidad Carreras Hitos del Purísimo Corazón de María, murió en olor de santidad el 15 de abril de 1949 y sus restos mortales fueron enterrados en la Sacramental de San Justo. En 1962, cuando fueron exhumados para trasladarlos a la Casa-Madre de la congregación, en Madrid, su cuerpo estaba incorrupto y así se conserva, mientras continúa su causa de beatificación. Se está a la espera de presentar un milagro documentado y atribuido a su intercesión. Una vez comprobado por expertos y teólogos, la causa pasará a la comisión de cardenales y luego al Papa. Si se aprueba, se convocará su beatificación.

Mientras tanto, en las casas y colegios de la congregación se viven milagros cotidianos que son los que permiten su obra y trascendencia en el corazón y mente de miles de jóvenes y niños, gracias a la acción de trabajadores, maestros y religiosas de la congregación. Una actividad imparable y alegre que es testimonio, cada día, de la mano de Dios y de la guía de la Madre Fundadora.

“…encontrando siempre en lo más penoso mi mayor dicha: tener algo que obsequiar a Jesús” –escribió la Madre Trinidad– animaba a sus hermanas religiosas a descubrir la alegría en el cumplimiento de su doble vocación: adoración al Santísimo Sacramento y educación de los más pequeños. Entendía que el cristiano jamás puede ser una persona triste, pues su alegría no nace de tener muchas cosas, sino de haber encontrado a Jesús. La Madre Trinidad insistía en que con Él nunca estamos solos, incluso en los momentos más difíciles, por lo que “nunca os dejéis vencer por el desánimo”.

Este inicio de año podemos encontrar junto con la Madre Trinidad “…la mayor felicidad: vivir más en el cielo que en la tierra”. Dios es gozoso y la alegría de Dios es perdonar, como el Buen Pastor o el padre del hijo pródigo, por lo que el 2014, Año de la Familia, es la mejor oportunidad de volver al hogar paterno para experimentar la alegría que bien expresa la Madre Trinidad: “Fue tal el gozo y alegría que sintió mi alma al cerrar aquella puerta bendita, que…le dije: ¡Señor mío y Dios mío! concédeme no dejaros hasta que me una en el cielo con Vos. ¡De aquí al cielo!”.

A 65 años de su muerte y con presencia de su obra en todo el mundo, la Madre Trinidad se encuentra más cerca que nunca del esperado milagro que abra las puertas de su beatificación.

Compartir