Todos estamos en búsqueda del amor perfecto. Pero aun cuando creemos haberlo encontrado, descubrimos más temprano que tarde que no lo es tanto. ¿Acaso existe o es solo una ilusión? Mira lo que opina la autora Lizi Rodríguez en su artículo “¿Existe el amor perfecto?, ¿tú qué opinas?”, publicado en Retos Femeninos:

A los seres humanos nos cuesta trabajo estar satisfechos con lo que tenemos y vivimos pensando que siempre puede haber algo mejor, especialmente en temas de la pareja y del amor.

A través de los años se nos ha enseñado que la pareja perfecta es aquella que mágicamente hace que desaparezcan nuestros miedos, inseguridades, penas y soledad; así, nos empeñamos en buscar al valiente y apuesto príncipe o a la hermosa y virtuosa princesa que convierta en realidad estas fantasías.

Según tales mitos, la pareja perfecta nos tiene que dar incondicionalmente afecto y anticiparse a satisfacer cada uno de nuestros deseos y necesidades; tiene que ser paciente y tolerante ante nuestros defectos de carácter, además de poseer como único objetivo de la vida el hacerse cargo de nuestro bienestar.

Tratar de establecer una relación de pareja apoyándose en estos supuestos, da como resultado dos personas infelices luchando por recibir, pensando que sus necesidades personales son más importantes que las del otro.

El amor verdadero es todo, excepto un éxtasis divino. Requiere de esfuerzo, paciencia, deseo de logro y mucha tolerancia a la frustración. Vivir creyendo en todas las fantasías románticas acerca de la vida en pareja y el matrimonio, solo nos lleva a experimentar desilusiones y una sensación de fracaso.

El amor se basa en una lógica muy sencilla: nos acercamos a aquello que nos provoca placer y nos alejamos de aquello que nos provoca dolor. La base para una buena relación es dar. En la medida en que uno reconoce que las necesidades del otro son, por lo menos, igual de importantes que las propias, se empieza a gestar el verdadero amor.

No debemos preguntarnos qué puede hacer nuestra pareja por nosotros, sino tomar responsabilidad y decidir qué podemos hacer nosotros para enriquecer su vida. Cuanto más tiempo y dedicación le invertimos a algo o alguien que nos interesa, aumenta su valor ante nuestros ojos. Sin embargo, la gran mayoría adoptamos una postura pasiva frente al amor. Para que una relación funcione, tenemos que elegir primero a quien amar y actuar de tal manera que genere respuestas amorosas que hagan que ese sentimiento perdure.

Cuando dos personas se conocen y entran en la fase de cortejo, su objetivo principal es conquistarse. Para ello se muestran complacientes y generosos uno con el otro. En la medida que pasa el tiempo y la relación se institucionaliza, la atención frecuentemente se desplaza hacia otras actividades: el trabajo, los hijos, los amigos… convirtiendo en un verdadero reto mantener vivo el amor. Cuanto más tiempo pasa, más riesgo existe de deslizarse hacia malos hábitos como olvidarnos de tratar a nuestro esposo o esposa como cuando era nuestro novio o novia y dejar de darle lo que en ese entonces lo (a) hacía feliz.

 

Tips para desarrollar la INTELIGENCIA AMOROSA

 

1.  Determina qué tipo de pareja te gusta. Haz una lista de cualidades que para ti son indispensables que tenga tu futuro amor.

2.  No te obsesiones con el compromiso, ese llegará cuando llegue un buen amor.

3.  Sé realista. Las personas muy dependientes empiezan una relación con euforia  y se crean expectativas irreales.

4.  El amor no es apego o sumisión. Trabaja en tu relación por un intercambio recíproco de afecto que incremente la autoestima de los dos.

5.  Evita relaciones invasivas.

 

Fuente: http://www.retosfemeninos.com

Compartir