“… amándonos fraternamente los unos a los otros…

con un celo sin negligencia,

con espíritu fervoroso,

sirviendo al Señor,

con la alegría de la esperanza,

constantes en la tribulación,

perseverantes en la oración…

procurando el bien ante todos los hombres…”

Romanos 12, 10-17.

Acabamos de celebrar el 30 aniversario del Colegio Miraflores en sus actuales instalaciones y ya nos preparamos a recibir un año nuevo. ¿Será un año más o un año menos? Desde la perspectiva física es un año menos que nos queda por vivir; desde la perspectiva espiritual es un año más en nuestra existencia. En cualquier caso, este año nuevo es una posibilidad abierta, una página por escribir, otra oportunidad, un nuevo regalo de Dios.

Todos sabemos que la división del tiempo en años, meses, días, horas, es algo convencional. La vida es un camino continuo y los momentos más importantes y significativos de nuestra existencia no se ajustan necesariamente al ritmo del calendario. Sin embargo, el tiempo ha de entenderse como la sucesión de momentos; un continuo presente que tiene sus etapas y ciclos, dividiendo lo que parece indivisible para dejar constancia de su paso. Así, hoy nos encontramos ante un nuevo año.

Para los cristianos, Jesucristo, a partir de su encarnación, entró en el tiempo y desde ese momento, este es “tiempo del Señor”, como lo leemos en tantas placas e inscripciones: Año del Señor. El 2014 será, pase lo que pase, otro Año del Señor. Si es así, nuestra mirada hacia el futuro tiene que ser una mirada de esperanza, no podría ser de otra manera; ahora bien, no se trata de creer ingenuamente que todo saldrá bien nada más porque sí. La esperanza es la confianza en Dios: saber que suceda lo que suceda, nos encontramos en sus manos.

Este Año Nuevo será un tiempo de gracia; un espacio que, si lo aprovechamos, será ocasión de felicidad, crecimiento y plenitud. Si el que tiene que estudiar, estudia; el que debe trabajar, trabaja; el que tiene que enseñar, enseña; si cada quien desde su sitio aprovecha la oportunidad que Dios nos da, 2014 será un gran año para cada uno y para el mundo en su conjunto. Un año del Señor.

El Papa Francisco propone comenzar este año nuevo bajo el signo de la fraternidad. “Frente a la pobreza, hambre, subdesarrollo, conflictos bélicos, migraciones, contaminación, desigualdad, injusticia, cri-
men organizado y fundamentalismos, la fraternidad es fundamento y camino para la paz”, dice Su Santidad, al dedicarle la Jornada Mundial de la Paz.

Fraternidad que es entender que todos somos hijos de Dios y por lo tanto, hermanos, y comportarnos como tales. Quizá este pueda ser nuestro mejor propósito para el Año Nuevo: Una intención que se une a mis sinceros deseos para que el 2014 sea un año de salud, dicha, paz  y prosperidad para todos los miembros de la familia Miraflores.

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