No es un secreto que en el mundo del deporte existen distintos niveles de competitividad, que van desde los deportistas de élite y ganadores de medallas olímpicas, hasta quienes practican un deporte por mera diversión o salud.

Cabe resaltar que los jugadores profesionales son una minoría dentro del universo de atletas que existe en la actualidad. Para entender bien la diferencia hay que tener claro qué es un deportista profesional.

Se define al deportista profesional como aquel que con carácter regular, se dedica voluntariamente a la práctica del deporte dentro del ámbito de organización y dirección de un club o entidad deportiva, a cambio de una remuneración.

Para que un atleta pueda ser considerado como profesional debe generar sus propios ingresos por medio de premios, competencias ganadas o con resultados positivos, patrocinio y/o la venta de su imagen.

Los deportistas que son pagados por el gobierno también pueden ser considerados como profesionales, siempre y cuando no necesiten de otro trabajo fuera de la actividad deportiva para su manutención.

Los anteriores datos son introductorios para tener elementos y adentrarnos en una problemática que se generó a partir de la creación de la Primera Liga Profesional de Frontenis, llamada MX FRONTOUR, porque las autoridades de nuestro deporte han empezado a sancionar a los jugadores que participen dentro de la mencionada Liga, por no estar reconocida dentro del reglamento de la FMF (Federación Mexicana de Frontenis).

La sanción consiste en que los jugadores que tomen parte en los eventos del MX FRONTOUR, no podrán participar en los eventos avalados por la FMF y mucho menos en los selectivos para conformar representaciones a nivel internacional.

Esto ha provocado la división, y lo que en mi opinión representaba un gran avance por la creación de la liga profesional, se ha convertido en una disputa de intereses que solo perjudica el crecimiento de nuestro deporte, y como siempre termina ocurriendo en estos conflictos, los más afectados son los deportistas y la afición.

Ya se han empezado a sostener pláticas entre los dirigentes de ambas partes, esperando alcanzar el consenso general para que podamos disfrutar de mejores eventos y sobre todo, para llevar al frontenis hacia el profesionalismo y masificación que tanta falta hace.

A título de profesional, me gustaría mencionar que en nuestro país  el problema radica en la falta de una estructura ascendente, es decir:

• Infantil

• Juvenil

• Amateur

• Profesional

Solo con esta estructura lograremos hacer del frontenis una verdadera disciplina, con miras a estar presentes en los eventos deportivos más importantes, como son los Juegos Olímpicos, los Juegos Panamericanos y los Juegos Centroamericanos.

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