Petra Secundino hace maravillas todos los días. Se levanta antes de que amanezca. Se baña con agua fría y prepara las tortillas con chile para sus hijos y para Alfredo, su marido. Después limpia su casa, lava la ropa, hace la comida y corre a trabajar al campo; siembra, poda, injerta, desinfecta, cosecha, desbroza, cuida y hace lo necesario para que la tierra dé lo que tiene que dar. Regresa a poner la mesa, da de comer y vuelve a arreglar la habitación que es su casa. Ayuda a sus hijos, plancha la ropa y antes de que se vaya la luz del sol, comienza a bordar; es cuando, de sus trabajadas manos, surgen maravillas.

Desde hace siglos, es una tradición que va de madres a hijas; decenas de mujeres de la Sierra de Puebla hacen bordados prodigiosos. Además de las diarias faenas del campo y la casa, bordan en condiciones precarias, como lo es su vida entera. Todavía más difícil es que reciban un precio justo por su notable talento y esfuerzo. No tienen cómo, dónde ni a quién venderle, por lo que cada vez es menor el número de mujeres que sabe bordar; es una hermosa tradición, una riqueza ancestral que está en peligro de extinguirse.

Sin embargo, Petra y las mujeres de Naupan no se dan por vencidas, no saben lo que es eso. Ahora tienen una nueva esperanza que se llama Flor de Mayo, como las pequeñas flores silvestres características del lugar. Sus bordados engalanan camisas y blusas de la más alta calidad y llevan su trabajo a exclusivos sitios en México y en el extranjero, en donde su talento causa asombro y aprecio.

Las misiones del Colegio Miraflores, desde hace años, llegan a la Sierra de Puebla. En una de ellas, un pequeño grupo de misioneros -hoy exalumnos- concibió este proyecto y desde entonces trabajan con las mujeres de Naupan, animados por el espíritu de solidaridad humana y compromiso cristiano que inspira las misiones.

Ahora, Petra y más de treinta mujeres de Naupan y de las rancherías cercanas, trabajan con una nueva alegría y entusiasmo. Es algo que se nota en sus hermosos bordados que lucen como nunca antes.

Flor de Mayo es una empresa social creada por cuatro jóvenes, tres de ellos exalumnos del Colegio Miraflores: Fátima Inés Álvarez Herrerías, Enrique Rodríguez Aréchiga, José Antonio Nuño Pérez y José Miguel Cruz y Celis. Producen, distribuyen y comercializan camisas y blusas artesanales. Combinan la belleza de los bordados tradicionales con el diseño textil moderno y los materiales de la más alta calidad. Cada prenda es única, numerada. Ya se venden en la Ciudad de México, en varias ciudades de la provincia y en el extranjero. A través de su página web puede conocerse a las artesanas que han intervenido en cada prenda y los detalles del proyecto.

La dirección electrónica es:

flordemayomx.com

 

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