Hoy va pura gente ‘bien’.

Va a estar bien cuidada.

Vienen por ella.

La van a regresar.

Todas sus amigas van.

Presión de otras mamás o papás.

Ya tiene 16 años.

Y la más importante: si no la dejo salir, nunca va a tener no

 

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Infancia perdida

Las imágenes de niñas asociadas a connotaciones cada vez más sexuales (minifaldas, tacones, maquillaje, extensiones, etc.) se han vuelto muy frecuentes en los medios masivos de comunicación y en el marketing utilizado para vender productos dirigidos a ese público objetivo.

Lo que antes tal vez era inofensivo: Que una niña se disfrazara de mujer, hoy es un tema de cuidado, puesto que esos disfraces se han vuelto la indumentaria cotidiana, parte del guardarropa infantil, vestidas como mujeres en miniatura.

Existe una creciente preocupación por parte de los especialistas, que han comenzado a investigar el asunto de la sexualización de las niñas. Es así que la Asociación de Psicólogos Americanos (APA) presentó un reporte en el que señala que la forma de utilizar en la publicidad y la mercadotecnia a las niñas como objeto sexual, está afectando su desarrollo físico y mental.

En la actualidad se fabrican muñecas semidesnudas, con minifaldas, tacones, plumas, extensiones para el cabello, pestañas y uñas postizas; los programas de televisión promueven los concursos de belleza y de baile infantiles en donde se muestra a niñas con atuendos provocativos y ropa interior sexy, realizando danzas y movimientos corporales muy eróticos y sexuales. Cada vez existe menos diferencia entre la moda para niñas y para mujeres.

La APA definió la sexualización de las niñas como la primacía de valores asociados directamente con el atractivo físico y sexual, lo que deja en un segundo plano otras características de la personalidad como la simpatía, la amabilidad, generosidad, etc. Entre los riesgos que esto conlleva se incluyen: Trastornos alimenticios (bulimia, anorexia), depresión, baja autoestima, comportamiento sexual de alto riesgo, etc. Los trastornos de la alimentación, potenciados por el miedo a engordar y el culto al cuerpo perfecto, comienzan a volverse frecuentes entre niñas muy pequeñas.

Aunado al bombardeo de la publicidad y el marketing que fomenta la imagen de niñas sexualizadas convertidas en objeto, las madres de hoy son mucho más consumistas y están más preocupadas por la estética, el cuerpo y la imagen; cosa que no pasaba en décadas anteriores. Por lo cual, sus hijas interiorizan esa imagen de la mujer muy preocupada únicamente por lo físico como la esencia de lo femenino.

En la actualidad, madres e hijas visten de igual forma y en ciertos casos surge una agresiva competencia. La verdad es que a las hijas les gustaría tener una madre menos amiga, menos focalizada en su estética y más en su maternidad.

Muchas veces no es el medio sino las madres quienes imponen a sus hijas un ideal, un estereotipo de belleza, al incitarlas a usar cierta ropa, el cabello de tal forma, uñas pintadas, etc. Las niñas y adolescentes por momentos desconocen que vestirse de determinada manera las convierte en objetos sexuales, y sus madres en lugar de asesorarlas, ayudarlas y guiarlas, las impulsan a vestirse en ocasiones como mujeres demasiado sexis y no como niñas.

Un extremo que forma parte de la realidad actual, es que hay madres que ofrecen a sus hijas llevarlas a clínicas de cirugía estética para realizar algún tratamiento o intervención para mejorar su cuerpo. Incluso se impuso una moda en la que las quinceañeras pedían para su cumpleaños la cirugía de mamas.

El informe de la APA aconseja sustituir las imágenes sexualizadas por imágenes en que aparezcan niñas con actitud de niñas, realizando actividades propias de su edad y desplegando positivamente sus capacidades.

El tema de la sexualización de las niñas es complejo y muy serio, en el que tanto los padres como los profesionales en educación, sexualidad, pediatría, psicología y la salud en general, deberían esforzarse por ayudar, intentando minimizar el impacto que todo esto puede tener en la futura vida emocional y sexual de estas niñas.

La psicóloga Pilar Bustamante de la Clínica Santa María de Santiago de Chile ofrece algunas recomendaciones para impedir la sexualización de las niñas:

•    Las madres deberían de realizar un análisis de qué trascendencia dan ellas al tema estético, corporal, físico, etc.

•    Puesto que la ropa de niña y de mujer es cada vez más igual, pero ello no implica que tengan que seguir la moda a raja tabla, se pueden hacer excepciones cuando una prenda no es del todo acorde para la edad de la niña.

•    Dejar que las niñas vivan cada etapa de su vida sin quemarlas de antemano, sin apresurar su desarrollo, y permitiendo que disfruten su infancia. Actualmente las niñas pasan mucho antes a la pubertad y la adolescencia, comienzan a salir en planes y horarios propios para mayores de edad, a tener sexo precozmente, por lo que el embarazo adolescente es un problema. Es preciso que cada cosa pase a su debido tiempo y que las madres no fomenten o estimulen el adelantarse a etapas que no corresponden.

•    No delegar la responsabilidad de la crianza de los hijos en niñeras, la escuela y grupos de pares, porque las consecuencias no van a ser positivas.

•    Es necesaria la comunicación, el amor y los límites para criar niños felices y sanos física, emocional y mentalmente.

•    Observar y desarrollar una conciencia crítica respecto a:

Juguetes- La APA considera a las Bratz como paradigma de juguete sexualizador infantil. Estas muñecas son niñas que se maquillan, llevan tatuajes y piercings, algunos con una clara connotación sexual (lengua, pezones…).

Ropa- ¿Sabían que hay tangas para niñas de cinco años? ¿Te has fijado en las inscripciones de camisetas y tops de tallas diminutas? Muchas de ellas incluyen alusiones de claro tinte sexual.

TV- Presentadoras de programas infantiles. Su ropa, gestos y diálogos ensalzan el coqueteo y la sumisión de la mujer. Incluso en dibujos animados y series de Disney y Discovery Kids, las chicas van maquilladas aunque representen niñas pequeñas. Las heroínas infantiles muchas veces tienen cuerpos de mujer y poca ropa.

Complementos- Las niñas ya no solo maquillan o peinan a sus muñecas. Ahora el mercado está saturado de fragancias y cosméticos para ellas. ¿Realmente una niña de 4 años necesita brillo de labios y barniz de uñas?

Canciones- Muchas están en inglés, pero la mayoría de las estrofas que más pegan entre los pequeños tienen alusiones sexuales explícitas.

Coreografías- La mayoría de las niñas que concurren a concursos musicales o que simplemente bailan en casa, han adoptado como modelos los bailes sensuales de Shakira o Beyoncé. Mueven sus caderas y tocan su cuerpo como ellas, pero solo son niñas.

Revistas- Prácticamente todas las revistas para adolescentes enfatizan el aspecto sexual de la mujer y su rol de objeto atractivo para el varón. El encanto y la valía personal se basan en el éxito que se tenga con el sexo opuesto.

 

Consejos para que los niños sigan siendo niños:

–   Potenciar el carácter lúdico de la infancia con juegos adecuados para su edad.

–   Los niños deben ser tratados como tales. No pueden ser confidentes-contertulios-negociadores de los padres.

–   Intentar evitar actividades propias de otros momentos evolutivos, como puede ser salir hasta tarde, a pesar de que insistan y argumenten que “otros padres si los dejen”.

–   Conocer y supervisar los programas que ven en la televisión y las revistas que leen, ya que muchas de ellas aunque estén catalogadas como infantiles, tienen contenidos poco adecuados que pueden influenciar sus actitudes.

–   Realizar actividades y juegos en familia que favorezcan la comunicación y el sentido de pertenencia.

–   Escuchar a los hijos con la sana intención de comunicarse con ellos y hacerles ver que son importantes en la familia, para no favorecer la precocidad en las relaciones de grupo y actitudes de ocio y de consumo, propias de una edad con más recursos.

–   Disfrutar de la niñez incluye que los padres respeten el tiempo de infancia.

 

Fuente: Taringa- Inteligencia Colectiva

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