Las relaciones humanas son el espacio en donde crecemos y nos desarrollamos, representan nuestra mejor y quizá única oportunidad de humanizarnos. El encuentro con el otro es fuente de nuestras mayores alegrías, pero a veces nos impone los más grandes retos.

 Parecería que nos relacionamos de manera natural y sí, tendemos a crear vínculos con aquellos a quienes tenemos cerca. Sin embargo, no siempre construimos esos lazos de la mejor manera: huimos del conflicto, somos intolerantes a las críticas, nos cuesta buscar soluciones a los problemas interpersonales, juzgamos, no expresamos nuestros sentimientos, tomamos partido, nos aislamos, agredimos…

No aprendimos a relacionarnos, nadie nos dio las herramientas básicas para enfrentar los problemas que surgen con quienes compartimos y convivimos. Crecimos entendiendo el conflicto como pelea, cuando una pelea no es más que un conflicto que no supimos resolver a tiempo. Crecimos pensando que juzgar y tomar partido es lo que se espera de nosotros, que hablar de nuestros sentimientos nos hace débiles y que los conflictos tienen una solución que siempre beneficia a uno y perjudica al otro.

¿Y si pudiéramos aprender a relacionarnos mejor? ¿Si reconociéramos que nuestra capacidad de comunicarnos y de buscar soluciones juntos nos hace grandes seres humanos? ¿Si pudiéramos encontrar en la escuela ese espacio de confianza en donde puedo hablar y ser escuchado, y en donde los demás me van a ayudar a encontrar mejores formas de integrarnos?

Podemos. Tenemos plena confianza en que los niños pueden aprender a relacionarse mejor de lo que nosotros aprendimos. Pueden aprender que el respeto, la tolerancia y el diálogo crean comunidades sólidas que permiten que cada uno logre dar lo mejor de sí mismo.

Con esta confianza, durante el ciclo escolar pasado, los alumnos de 5º y 6º de primaria del Colegio Miraflores tuvieron la oportunidad de desarrollar herramientas para comunicarse y entenderse mejor en las Asambleas de Grupo. Maestros y coordinadoras fueron capacitados para tener reuniones semanales con sus grupos, con el fin de aprender a elogiar a los demás, proponer mejoras para el salón y el colegio, llegar a acuerdos y buscar soluciones para lo que les lastima o les molesta.

Fue un año de gran crecimiento para todos, no exento de retos, como no están exentas de retos las relaciones interpersonales. Las mayores empresas conllevan riesgos, pero la gratificación de sentirse parte de un grupo, de ser escuchado y de lograr un cambio, es inmensa.

Vivi Ocejo y Ana Paula Hernández son exalumnas y maestras de Literatura y Lógica del
Colegio Miraflores de México

vivi@proyectopaz.net anapaula@proyectopaz.net

Fotografías: Fernanda Andrade – Generación 92

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