No me sorprende que sea un caballero porque fue educado por una dama.

Una mujer que se sabe dama, que no da importancia a chismes ni es parte de ellos, escucha y calla, le enseña a su hijo que “En boca cerrada no entran moscas”, y el niño, cuando adulto, lo interpretará como “Un caballero no tiene memoria”. Por ello es que no hablará mal de una mujer así ella lo haya dañado mucho.

Esa dama que enseñó a ese hombre a respetarse, se respeta. Ese caballero sabe respetar a las mujeres, no importa su forma de vestir o el vocabulario que utilice. Sabe que él nació de una mujer y que con una mujer podrá formar su propia familia, incluso podría tener una hija y le gustaría que sea respetada y amada.

Si se habla de amor, la dama le enseñó el más puro y sincero amor. Es por ello que el caballero sabe amar y aceptar a la mujer que compartirá su casa, comenzando por sus hermanas. Confiará sus hijos a su esposa y deberá ofrecer una mirada de ternura por las lágrimas que en ocasiones, ella deje caer por algo que pareciera no tener mucha importancia.

Esa mujer sabe que su labor más importante en esta vida es la formación de otro ser humano. Por ello utiliza herramientas como la paciencia, las palabras de aliento y los límites que le harán sentirse seguro. La dama le enseña que las reglas son para cumplirse pues son necesarias para vivir en una comunidad con armonía. Que no es necesario pisar a otro para llegar a la cima.

Una dama cría a un caballero productivo y útil, le enseña los principios del trabajo en equipo y la importancia de la colaboración, por ello un caballero levanta su plato y tiende su cama.

Un caballero se divierte, ríe y hace locuras, pero sin dañarse o dañar a alguien más. Puede ser travieso con la dama pero sabe cuándo debe parar; por lo general, ella pondrá el límite, pero si ella no lo hace, él lo conoce.

Las malas palabras en un caballero serán ocasionales, justificadas y con sus amigos, pues no incomodará a su acompañante.

La dama le enseñó al caballero a amarse y a mostrar su amor. A confiar en él y confiar en una mujer. Lo apoya y entonces sabe dar apoyo.

El caballero, como es natural, será ejemplo para otros caballeros. Y sus hijas y nueras agradecerán siempre a sus padres y suegros esta cadena de caballerosidad hacia una dama.

Porque solo una dama elige como esposo a un caballero.

 

Cinthia Villalobos es Coordinadora de Fundación Cadena de Sonrisas AC

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