La tecnología hoy es un ‘must’ pero algunos pierden conciencia del valor de la vida y viven a través de una máquina. Es el caso de los adictos a Second Life (SL) que empezaron ‘jugando’ y eligieron vivir una vida paralela, más satisfactoria que la real con problemas fuera de su control.

 SL es un sitio de Internet que permite reinventarse, creando un ser virtual tridimensional o avatar, un espejo de sí mismo en la red con características físicas, psicológicas y conductuales distintas a las reales.

¿Eres morena y quieres ser güera? ¿Hombre y quieres ser mujer? ¿Casado y quieres ser soltero? ¿Arquitecto y quieres ser pintor?

SL es un ‘juego de rol’ conformado por más de 20 millones de ‘residentes’ que tienen su personaje o avatar. Existe un ‘país virtual’ en el que los avatares interactúan, hacen negocios, tienen sexo, familia, casa, viajan, aprenden, vuelan y hacen lo que quieren. Tienen moneda propia y un PIB que en 2008 era de 500 millones de dólares; dato sin actualizar por razón desconocida.

Hay ciudades reproducidas con exactitud como Nueva York, Roma, Dublín, Los Ángeles y Tokio, entre otras. Se puede asistir a centros comerciales y discotecas; escuchar jazz, pasear por Chichén Itzá, visitar museos, viajar en helicóptero, globo, yate y coches Fórmula 1;
surfear, escalar y volar.

Se puede asistir a conciertos de U2 o a mítines de Royale y Sarkozy en temporada electoral. Y los avatares se pueden ‘teleportear’: trasladarse en segundos de una ciudad a otra.

Hay sitios privados para avatares expresamente aceptados, y zonas rojas o de adultos en las que el negocio del sexo es buena parte de las transacciones económicas. Existen bancos, marcas de ropa y de bolsos, y cadenas de tiendas que consideran importante el mercado de SL.

Su origen

Philip Rosedale, el ‘dios de lo virtual’, es reconocido por brindar a los internautas el ‘don’ de elegir su personalidad, rostro, cuerpo, profesión y lujos; todo lo que desean. Philip explica que SL es “un lugar digital en el que se experimenta algo imposible en el mundo real: controlar su futuro”.

Cualquiera puede registrarse gratuitamente y cambiar su apariencia e indumentaria. Pero para comprar terreno o construir una casa se necesita una cuenta de pago, identificándose con nombre y apellidos reales mediante tarjeta bancaria.

Algunos se preguntan cómo se puede tener una vida virtual si la vida real a plenitud requiere de todo el tiempo para desarrollarla y afianzarla. ¿Es tan pobre la vida real que hace falta una virtual?

El siguiente es un testimonio que por obvias razones es anónimo:

“Entré en SL por motivos laborales. Tardé mes y medio en hacer mi trabajo. Se suponía que entonces dejaría SL pero conocí el programa y encontré a personas interesantes. Nunca chateaba por Internet pero ahora me negaba a dejar el mundo virtual en el que podía hacer todo lo que quería: recrear mis fantasías, llenar los vacíos de mi alma, saciar mis carencias y olvidar frustraciones. Con un avatar nuevo me tiré sin paracaídas en donde a todos les pasaba igual que a mí. No buscábamos lo mismo, pero teníamos vacíos existenciales.

El mundo virtual era tamizado por mi cerebro, recibía las mismas sensaciones y emociones que en la realidad con la fórmula del anonimato. Y cada vez pasaba más horas en ese mundo. La segunda vida se transformó en la primera, y mi familia, en mi segunda familia.

No estaba sujeto al programa pero sí a las personas y a lo que hacía con ellas. Me dolía apagar la computadora y no deseaba más que volver a conectarme. Tenía amigos de los cinco continentes. Me enamoré como un adolescente y a ella le pasó igual. No quiero entrar en detalles. ¿Qué se puede decir y a quién, cuando uno se enamora de alguien a quien no se conoce personalmente y que en realidad no existe, porque se trata del avatar creado por ella?

No dormía, no comía y no me relacionaba con nadie real. Mi único deseo era estar en SL con ‘ella’ y con las ‘personas’ que tan buenos ratos me proporcionaban. En SL saciaba muchas carencias, pero comprendí que solo hay una vida y que como llenaba mi alma y calmaba mi sed en el mundo virtual, lo podía hacer en la vida real pero con más intensidad, porque en el mundo virtual usamos dos sentidos: vista y oído. ¿Por qué conformarse con dos cuando tenemos cinco?

Mi mujer y mis hijos se habían marchado meses atrás y no los extrañaba, pero me enfermé y en el hospital me di cuenta de lo solo estaba. Quizás fue puro egoísmo resultante de una reflexión profunda al ‘verle los dientes al lobo’, pero al volver del hospital, pedí perdón a mis seres queridos reales y a las personas detrás de los avatares que habían llegado a ser lo más importante para mí, y abandoné SL definitivamente.

Sin embargo, añoro ciertos momentos con determinadas ‘personas’. Sería hipócrita si no reconociera que dejé allí parte de mí, pero sé que no debo entrar más. Tengo carencias, estoy frustrado por mil latigazos que me ha dado la vida y sé que volvería a las andadas.”

Las empresas y Second Life

Grandes empresas consideran a SL como nuevo segmento de mercado con clientes potenciales adultos –teóricamente no se permite la inscripción a menores de 18 años–, con empleo, título universitario y poder adquisitivo.

IBM posee quince islas, General Motors, Vodafone, Sun Microsystems, Accenture, Wells Fargo y Dell tienen ‘representantes’. El español PSOE convocó una manifestación en SL en 2007. Las Maldivas, Colombia, Estonia, Macedonia y Filipinas tienen embajadas en SL. Iglesias como LifeChurch.tv, el Islam Online e Iglesia Anglicana, tienen presencia con campus y catedrales para que gente de todo el mundo conozca y viva experiencias relativas a su religión.

También hay universidades de la talla de Harvard, Oxford y otras menores.

¿Qué opinan los expertos?

Times Magazine ha pronosticado que SL se desinflará pronto.

Antonio Damasio, director del Instituto del Cerebro y la Creatividad de California, quien en 2005 recibió el premio Príncipe de Asturias, declaró que SL puede aislar a los individuos y desconectarlos de su realidad. “No es bueno porque es un mundo de ficción”.

Charo Sádaba dijo: “El deseo de ser otra persona manifiesta frustración y es huir de la realidad. Es el objetivo de quienes pasan horas en casinos o clubes.”

El fundador Rosedale explicó: “Buscan escapar y ser alguien diferente que no pueden ser en la vida real. Los coches son Ferrari y los avatares son súper-modelos”.

Al Premio Nobel José Saramago, le asusta que la vida real no baste. En radiocable.com aseguró: “El riesgo es que se convierta en adicción y encierre a la persona en el personaje, sin distinguir qué es más real: la compleja vida o el avatar. Es esquizofrenia”. Por ello y por otras lacras sociales en SL –donde los negocios más rentables son los prostíbulos y casinos–, Saramago pronosticó que con el tiempo, el mundo de SL será peor que el real.

Por lo pronto, la confusión entre realidad y virtualidad sí es dramática: En Nueva York fue famoso el caso de un jugador de SL, Thomas Montgomery. Descubrió que la persona con la que ‘romanceaba’ tenía otra pareja, por lo que tiroteó al tercero en discordia, Brian Barret de 22 años. Thomas fue condenado a 20 años de cárcel. No más, pues se argumentó que el asesinato fue por adicción a SL.

Las críticas recientes a SL se deben a problemas relacionados con el blanqueo de capitales, las drogas o el negocio del sexo, a raíz de denuncias de una cadena alemana de televisión por un caso de pornografía infantil.

Estar insatisfecho con la propia vida es caldo de cultivo para negocios lucrativos que desubican en lugar de ayudar. Son vendedores de sueños, triunfos aparentes y humo que se dispersa con la primera ráfaga de viento.

El éxito de SL se debe a que el ser humano sueña con ser triunfador, rico y poderoso, y esta tecnología crea esa ilusión. Pero en la realidad nada cambia. Por desgracia, sin restricción ni gobierno, SL es proclive a la anarquía y la depravación.

Es fundamental no considerar a Second Life como un juego, pues jugar es una actividad lúdica y pedagógica, un ejercicio de la imaginación que simplifica la realidad para comprenderla, no para negarla.

¿No dice mucho de nuestra situación psíquica, erótica y social, el hecho de que simulemos lo que deberíamos hacer en nuestra vida?

La vida es esperanza, una oportunidad cada vez que sale el sol y un respiro de descanso cuando se oculta para recomenzar al siguiente día. Aprovechar cada instante es nuestro derecho y nuestro deber de justicia con todos: familia, amigos y nuestro México que necesita una sociedad activa, participativa y comprometida.

Si estás frustrado con tu vida, reconstrúyela, pero no te falsifiques ni pierdas el tiempo, que es el tesoro más grande que puedes tener. Úsalo para ser quien quieres y debes ser, y recuerda que la mejor forma de dar sentido a la vida es sirviendo a quienes te rodean.

 

“El que no vive para servir, no sirve para vivir.”

Madre Teresa de Calcuta

@rmabascal

@yoinfluyo

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