Asistí al Congreso de Jóvenes de la Preparatoria UP en el que participó como ponente Gustavo Sánchez Martínez, el nadador que más premios ha dado a nuestro país y por el que los mexicanos debemos sentirnos muy orgullosos, porque es un campeón del deporte y de la vida:

 A los 15 años ganó el oro en las 7 pruebas en las que participó durante el Panamericano Juvenil de Bogotá, Colombia, y fue nombrado el atleta más destacado del evento.

Con 16 años ganó 3 bronces en el Primer Mundial Abierto e impuso 4 récords panamericanos en 50, 100 y 200 m libres, así como 150 m combinado individual, los cuales superó recientemente en las pruebas de preparación del Torneo Selectivo de Guadalajara.

Obtuvo 2 medallas de oro, 1 de plata y 2 de bronce en los Panamericanos de Guadalajara, a pesar de que en todas las pruebas participó dentro de una categoría más alta que la suya.

En Londres participó en 6 pruebas a los 18 años, llevándose 2 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce; en las restantes obtuvo el 5to. lugar.

No hay otro atleta mexicano con tantos triunfos por evento y esos son solo algunos de sus éxitos.

Gus tiene hoy 19 años y es egresado de la prepa 5. Además de ser atleta de alto rendimiento, es DJ y quiere estudiar Ingeniería en Audio en el extranjero.

Gus, ¿por qué elegiste la natación si te gustan todos los deportes?

Mi primer encuentro con el agua fue a los seis meses de edad. Tengo una malformación congénita y el agua era el medio en el que mejor me podía distraer y desenvolver. Si tenía un mal día, lo desquitaba con el entrenamiento.

Al hablar con Gus olvidé que tiene esa malformación. Vi ante mí a un joven muy seguro de sí mismo, amable, educado y sencillo, con gran paz interior.

Además de venir de una familia de deportistas -sus hermanas practicaron nado sincronizado, clavados, basquetbol y otros deportes-, atrás de sus triunfos hay un proyecto familiar:

Mi familia me ha dado un gran apoyo. Cuando nací todo se reestructuró. Mi papá, que también es mi entrenador auxiliar (su entrenador oficial es José Peláez), dejó el trabajo para dedicarse a mí y eso fue decisivo. Mi mamá cuida que no falte nada de mi alimentación y de los suplementos, lo cual es bastante complicado. Mis hermanas siempre me acompañan a todas las competencias. Atrás de mis medallas está mi familia, mucha unión y apoyo.

Pero también hay algo propio en el deportista que lo hace llegar a campeón o quedarse en el camino, le ha pasado a muchos mexicanos.

La determinación y actitud dependen de cada atleta. El mexicano se achica ante el extranjero. Se nos olvida que somos muy aguantadores. Tenemos talento, pero depende de la visión de cada uno el plantearse el objetivo y lograrlo, no hay una fórmula secreta. Algunos encuentran muy pronto un estado de confort -deportivamente hablando-, y es común que al mexicano se le olvide pensar ‘extra fronteras’.

Gustavo (papá y entrenador) intervino:

En una ocasión, Tena expresó que si todos tuviéramos la mentalidad de hierro de Gus, nada nos detendría. Lo que pasa es que cuando se pertenece a un equipo, hay quien piensa que no se nota si la riega y que se puede pasar inadvertido.

Gus, ¿tiene algo que ver la autoestima y la seguridad al competir?

Puede ser, pero es más importante la determinación. Puedes tener la oportunidad de calificar para los Juegos Olímpicos, pero si te vas de fiesta o no te entregas al cien por ciento, no llegas, y el sueño puede convertirse en frustración. Después se dice que las autoridades no quisieron llevar a los atletas, pero en realidad ellos perdieron su lugar.

¿Cuándo empezaste a soñar que podías triunfar?

Comencé a soñar con los Juegos Olímpicos a los diez años y lo vi más factible conforme fue pasando el tiempo.

¿En qué y en quién crees?

En mí y en lo que puedo hacer. Lo importante es conocerte a ti mismo y saber lo que eres capaz de hacer.

¿Cuáles son tus límites?

No hay límites.

¿Cuáles pueden ser los límites de otros?

En el deporte convencional hay mucho ego. A los atletas les hace falta actitud, ganas y estar centrados en lo que hacen. En el deporte adaptado hay muchos complejos, frustraciones, resentimientos y conflictos psicológicos.

¿Por qué o por quién quieres ganar?

Quiero ganar para demostrar quién es y qué hace Gustavo, porque hay mucho trabajo detrás. No voy por la medalla, sino por lograr tiempos.

¿Tienes momentos de desánimo?

Sí, pero hay que cambiar la hoja, no puedes quedarte en el bache. Mi motivación es mi familia. Es más importante el trabajo psicológico y anímico que el físico. Siempre tengo el apoyo familiar y todo el tiempo estoy consciente de hasta dónde soy capaz de llegar; eso es lo más importante. Mis papás me han dado una educación integral y me han formado como a uno más, porque soy uno más.

María Elena (mamá de Gus), ¿qué es lo más importante que han inculcado a sus hijos?

Compromiso, responsabilidad y muchísimo amor. La corresponsabilidad que nos permite querernos tanto es lo que ha permitido que Gus sea quien es. El apoyo, el amor, la armonía y la integración que hemos mantenido le da a Gus el equilibrio emocional y la seguridad para seguir compitiendo. Él tiene confianza y esperanza en el futuro, algo que le está faltando a muchos jóvenes en un mundo donde todo es cambiante y efímero.

Gustavo padre intervino:

Lo espiritual es nuestro motor. Cuando Gus nació, el vínculo espiritual nos dio la luz y la guía para trazar un proyecto sano de vida para él, de inclusión, seguridad y valores. Yo me siento acompañado por Dios, siento su presencia a través de Gus. Al mismo tiempo le hemos dicho a Gus que no le deje toda la tarea a Dios, que no se confíe, él tiene que hacer su mejor esfuerzo cada día para lograr sus objetivos, y alcanzarlos está en él; sabe que su desventaja física no es un recurso para él, todo se lo tiene que ganar.

¿Qué han aprendido como padres de Gus?

Gustavo: He aprendido a sacudirme el egoísmo que tiene entrampadas a muchas personas y no las deja ser mejores, porque no comparten y no dan de sí.

María Elena: Muchísimas cosas y lo más importante es nunca decir “no puedo”. Cada vez que me cuesta hacer algo, pienso en mi hijo: “¿Cómo no voy a poder con algo si él entrena seis kilómetros diarios?” He aprendido de él a ser una persona fuerte y decidida.

Gus, ¿nunca has dicho “hoy estoy muy cansado y no tengo ganas”?

Sí, pero mi entrenador (y papá) no me ha dejado.

Gustavo aclaró:

Cuando me lo dijo, le contesté: “Está bien, pero no se te olvide que el ruso, el alemán y el chino están entrenando, y que hay mucha gente esperando que te tropieces para tomar la delantera.”Cuando falta fortaleza, otro aprovecha la oportunidad.

En Londres, hubo una tarde en la que todos los del equipo salieron menos Gus. Después, el entrenador reconoció públicamente su ejemplo porque eso hizo la diferencia y hoy Gus es campeón. Es la antítesis del deportista mediocre que cae muy rápido en un estado de confort.

Gus afirmó:

Hay que dejar reuniones y fiestas. Son ‘cambios’ más que sacrificios. Mi ejemplo a seguir en el deporte es Michael Phelps, por toda su dedicación y esfuerzo para ser campeón.

Gus está ranqueado internacionalmente del 5to. para arriba. Una posición así se gana con un esfuerzo impresionante. Entrena entre tres y cuatro horas diarias de lunes a sábado, y una o dos horas adicionales a la semana de intensidad y chequeo de tiempos.

¿Cuál ha sido tu mayor dificultad en la vida y en la natación?

No he tenido ninguna dificultad.

¿Tu mayor miedo?

Al fracaso, porque no estoy hecho para fracasar.

María Elena describió a Gus: Es una persona con muchos recursos para enfrentar situaciones dolorosas y difíciles, persigue el logro y sale adelante. Cuando algo no resulta como él quiere, no lo identifica como fracaso, no se enoja ni cae en depresión, es muy persistente, vuelve a empezar pacientemente, insiste hasta que consigue lo que quiere y cuando lo logra no se vanagloria. Tiene carácter, que es lo que hace falta para enfrentar y superar retos.

Gustavo narró una experiencia que describe la fortaleza de su hijo: Antes de los Juegos de Londres fue a una competencia en Montreal en la que estaban los mejores nadadores olímpicos que iban a competir contra Phelps, entre ellos Milorad Cavic, nadador serbio de 2.10 m de altura. Un día Gus quiso entrenar en donde estaba Cavic, simulando la competencia. Le dije que lo iban a atropellar y me dijo: “Por eso me quiero meter, quiero estar con los grandes para agarrar esa velocidad y el feeling que se necesita para ganar la competencia”. Me di cuenta de que Gus iba a triunfar porque no tiene miedo, busca el éxito y no tiene en su disco duro el concepto de fracaso.

¿Tus planes?

Río 2016 y tal vez otros Juegos Olímpicos (va a tratar de ganar cuatro medallas de oro). Entre mis metas personales está el llegar a ser un Ingeniero en Audio reconocido. Más adelante, tener una familia y ser un buen padre.

¿Algún mensaje para los lectores de DC?

Nada es imposible. Hay quienes que se levantan y ven cómo se mueve el mundo, y entonces deciden si se suben o no. Existen personas que se levantan a mover el mundo. Creo que deberíamos ser más los que nos levantamos a mover el mundo.

 

Sigue cada brazada de Gus en Río 2016. Seguramente ganará más medallas para México

 

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