¡Qué rápido pasan las vacaciones! Siempre es así: ¡Tanto esperar los días de descanso, para que terminen tan pronto! Tanto planear e imaginar, para que el tiempo se vaya volando y ya estemos nuevamente ante un nuevo ciclo de estudio y de trabajo.

¿Qué podemos hacer para que este regreso a clases no sea tan difícil ni se convierta en un dolor de cabeza, un sacrificio o una pesadilla?

Tal vez, y no es más que una sugerencia, lo mejor que podemos hacer para enfrentar este nuevo año escolar sea cambiar de chip, adoptar un enfoque diferente para visualizar esta nueva etapa: en lugar de que sea el forzoso cumplimiento de una obligación, verlo como una oportunidad de lograr algo valioso para nosotros, un tiempo para conseguirlo.

Para que esto funcione, la primera condición es proponernos algo que de verdad queremos, no lo que alguien nos imponga, sino algo a lo que le demos valor nosotros mismos. Y al decir esto, no solo pienso en los alumnos, también en los profesores, nos puede funcionar a todos.

Fijarnos una meta personal dará un sentido propio y claro a los meses que vienen por delante. En la medida en la que tengamos claro un objetivo y existan metas intermedias, podremos conocer qué tanto hemos avanzado o retrocedido en cuanto a nuestro propósito. Dicen que lo que no se puede medir no se puede evaluar, las metas personales nos dan esa medida.

Ahora bien, lo más importante es la meta final, el propósito que nos hayamos fijado. Para este semestre tal vez sea un logro académico, como pasar una materia que se nos atora, o uno físico, como bajar de peso, o un récord deportivo, o un avance familiar o social como llevarnos mejor con nuestra familia o tener más amigos. Cada quien sabe qué finalidad le gustaría alcanzar.

Nuestros objetivos, grandes y pequeños, definen la ruta, hacen el camino, perfilan los obstáculos y el tamaño de nuestros pasos; en general, deciden dónde y cómo. Por eso es tan importante escogerlos bien y que se orienten en un mismo sendero. Si no van para la misma ruta, terminaremos por no ir a ningún sitio.

“El camino de los justos”, dice el libro de los Proverbios, “es como la luz de la aurora”. Si para este semestre nos proponemos una meta personal en el buen camino, en la senda recta y perfecta del trabajo, del amor y la verdad -sin importar si es una meta grande o pequeña-, cada paso será un avance en el camino de la felicidad y de la realización personal.

Tal vez no sea lo más cómodo ni lo más fácil, pero nos dará una visión distinta al comenzar la segunda mitad del año, y tengan por seguro que será lo mejor, lo más satisfactorio y emocionante. Una de las claves de la felicidad es que todos los días nos durmamos con un sueño y nos despertemos con un objetivo.

Tenemos todo este curso para intentarlo.

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