Hay quienes no necesitan más que un libro, mientras que otros tienen miles y no les son suficientes. Los libros o la ausencia de ellos nos dice quién es quién.

Los inventos del hombre -aparatos, instrumentos y objetos- son extensiones de su cuerpo y sus sentidos, sólo el libro es una extensión de su imaginación y memoria; por eso dicen tanto de quienes los poseen.

Una buena manera de entender lo que los libros pueden significar en la vida de una persona es visitar La Ciudad de los Libros en la Ciudadela, esa vieja fábrica de tabaco que en dos siglos ha tenido una agitada vida: fábrica, cuartel, cárcel, depósito de armas, baldío, biblioteca, y hoy, una de las construcciones más emblemáticas de lo que es el amor por los libros. Son cuarenta mil metros cuadrados en los que se han reunido las bibliotecas privadas de un grupo de escritores mexicanos: José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis. En conjunto, suman más de 350 mil volúmenes. La entrada es gratuita, está abierta a todo el público y tiene facilidades de estacionamiento. No hay pretexto para no ir.

Cada biblioteca es un pequeño museo. Cada una se encargó a un grupo de arquitectos, artistas y decoradores para que la reconstruyeran respetando la personalidad de su antiguo dueño, con sus manías, gustos y ocurrencias, para facilitar la consulta y lectura de los visitantes.

El edificio ha sido cuidadosamente restaurado. Sus salas, pabellones, jardines y patios pueden ser visitados libremente, y hay áreas para los pequeños con juegos, actividades y libros especiales para ellos.

La relación de la persona con el libro es como cualquier otra: puede ser cercana, amable y hasta amorosa, o distante, desconfiada, fría e indiferente. La clave está en la voluntad de conocimiento, y mientras más le conocemos, mejor le apreciamos.

Si queremos ser mejores y saber más, el camino corto es un libro. Si queremos que nuestros hijos aprecien la lectura debe haber libros a su alcance, sobre todo, buenos libros. En la medida en la que los tengan cerca, su relación será más fácil y natural, y conocer estas impresionantes bibliotecas es una forma de empezar.

Hoy que cada tablet puede ser una biblioteca, los libros están más cerca que nunca. Sin embargo, la clave no está en el fácil acceso sino en el interés. No importa que ya tengas un libro, busca otro y otro. Cada libro leído es un amigo conocido, cada libro por leer es un amigo por hacer.

Para acercarte al mundo de las bibliotecas: Vida entre libros, de Corina Armella, de Fernández Castelló;  El mutante en la Biblioteca de Alejandría, de Cristian López Raventós; Biblioteca del niño mexicano, de Heriberto Frías; Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra; BS, de IBBY México/A leer.

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