Y les dice:

“¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?

Pero ellos callaban.“

Marcos 3, 4

Quizá cuando leas estas palabras ya estés de vacaciones o estés por salir a disfrutar de un merecido descanso. Entonces es un buen momento para dedicar dos minutos, sólo dos, a pensar algo para lo que nunca tenemos ni buscamos, tiempo.

Ante la avalancha de problemas hay quien piensa que Dios también se ha ido de vacaciones, que se ha tomado un descanso, dejado el mundo a la deriva y por eso estamos como estamos. Pero no es así, no se ha ido; todo lo contrario: Él no toma vacaciones, está presente, atento a lo que nos ocurre en todo momento y actuante en nuestro favor, aunque a veces no lo sepamos ver.

“Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 16-20) nos prometió Jesús. No nos dijo “todos los días, menos en vacaciones” ni tampoco “todos los días, de lunes a viernes” o “todos los domingos”. Dijo “todos los días”. O sea que hoy no está fuera, lejos o descansando, sino que se encuentra aquí, con nosotros, contigo y conmigo, aunque tú y yo no estemos en el mismo lugar, que para algo Dios todo lo puede. Lo que parece es que quienes no estamos somos nosotros. Nos vamos de vacaciones también de Él, o lo enviamos a Él de vacaciones.

Sí, las vacaciones son para descansar, relajarnos, desconectarnos, pero, ¿también de Él? ¿como una más de nuestras tareas?

Tener tiempo, estar relajados, tranquilos, desconectados, es -si queremos- la mejor ocasión para estar cerca de Dios. Por eso, te propongo diez mandamientos para estas vacaciones:

1.  Amarás a Dios sobre el descanso, la playa, el sol, el campo, las fiestas; en fin, sobre todas las cosas.

2.  No tomarás el nombre de Dios como pretexto para quejarte de las incomodidades o prometer lo que no cumplirás.

3.  Santificarás estas vacaciones, descansando sanamente, disfrutando sin excesos ni abusos.

4.  Honrarás a tu padre, a tu madre y a toda tu familia, procurando no tener discusiones ni crear problemas.

5.  No matarás el tiempo de manera ociosa e inútil, sino con un descanso creativo y enriquecedor.

6.  No cometerás actos impuros ni contra tu cuerpo ni el de los demás, o la naturaleza misma.

7.  No robarás el tiempo, las energías, el cariño de quienes te rodean, con actitudes caprichosas y egoístas.

8.  No mentirás ni te dedicarás al cotilleo, el chismorreo y a hacer pedazos a los demás con tus palabras.

9.  No permitirás pensamientos o deseos incorrectos aunque los bañadores de tu entorno te inciten a ello.

10.       No desearás beneficios o bienes excesivos, sino los que tú y tu familia realmente necesiten en estas vacaciones.

Ahora que si esto se te hace mucho, basta con que veas con atención a tu alrededor y de todo corazón Le digas ¡Gracias!, porque seguro te escuchará, pues está ahí, contigo, pero no de vacaciones.

 

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