El Colegio Miraflores cumple 30 años en las instalaciones en las que ha alcanzado la madurez, convirtiéndose en una institución educativa de referencia nacional e internacional.

Muchas son las reflexiones a la luz de la vida, obra y mensaje de la Madre Trinidad, fundadora de la Congregación de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, que dio origen al colegio. Es buena ocasión para tener un encuentro con ella y meditar lo que tres décadas significan en cuanto al cumplimiento de la vocación de servicio y misión de amor, desde la Madre Fundadora hasta la más joven de las novicias. Es buena ocasión para hablar de lealtad.

Podemos pensar en el inmenso trabajo diario de treinta años y recordar miles de problemas (invasiones, amenazas, embargos, escasez, deudas, fatiga, etc.). Podemos reconocer el esfuerzo de superación para estar en la vanguardia pedagógica y tecnológica, y hablar de los muchos beneficiados por las obras sociales; podemos detenernos en la solidez humana y riqueza espiritual de la Familia Miraflores: patronos, empleados, maestros, alumnos, religiosas y padres de familia; podemos hacer gozosa memoria de alumnos y exalumnos, y ver estos primeros treinta años desde múltiples perspectivas ciertas; por eso es bueno hablar de lealtad.

La lealtad  se relaciona estrechamente con la fidelidad, el honor y la buena fe; es el cumplimiento de una promesa. La Madre Trinidad prometió al Señor: “Cumpliré vuestra voluntad santísima hasta que me digas: ¡Basta!”. Lo repitió de mil maneras, y lo confirmó con todos y cada uno de los actos de su vida.

Es la promesa que transmitió a sus hermanas religiosas y que las anima cada día. “Quisiera que todas supiéramos entender cómo el Señor manifestó a su indigna sierva la misión que nos confió en las niñas…imprimiendo en ellas, como fuego de amor, el amor de Dios y del prójimo, que regenera al mundo…sin apartarnos de la vida de oración y contemplación”. Las religiosas se han dedicado a cumplir su promesa por encima de problemas, cansancios y decepciones. Y lo han logrado, con vidas dedicadas en cuerpo y alma a la adoración y  la enseñanza.

Es el compromiso de lealtad que han transmitido a toda la Familia Miraflores, que se mantiene fiel a sus principios y unida en torno a sus ideales de amor a Dios y servicio a los demás.

Seguramente la Madre Trinidad contempla el resultado y renueva su compromiso en nombre de toda su congregación que debe estar orgullosa por los frutos logrados y por ser leales a su promesa.

Compartir