¿Qué quieren decir los jóvenes con esas siglas? Es un acrónimo que usan para alentar a sus amigos a tomar riesgos o a hacer cosas que normalmente no harían.

Lógicamente puede tratarse de cosas positivas o negativas. Esta sigla se usa mucho en Facebook y Twitter. Unos a otros se dicen con ese acrónimo: “Tienes una sola oportunidad de vivir, gózala mientras puedas”.

YOLO (You Only Live Once), sirve para llevar a cabo acciones nobles y heroicas, o para justificar decisiones poco acertadas.

La gente joven a veces dice o decide cosas inconvenientes, pero en cuanto oyen ¡YOLO!, justifican esas decisiones. El acrónimo se ha convertido en pretexto para disculpar cualquier conducta cuestionable.

¿Por qué se ha vuelto una expresión tan popular? Porque los jóvenes no tienen modelos, no han visto testimonios de vidas valiosas. Los jóvenes piensan que pueden beber alcohol, emborracharse, consumir drogas, hacer lo que quieran y gusten, porque eso es lo que ven en los demás y dicen que está bien porque algún día, finalmente, morirán.

No se plantean que la vida puede tener un sentido y unas consecuencias eternas; no captan que cada segundo de vida tiene un valor eterno que trasciende el tiempo y el espacio.

Vives y mueres, pero ¿no te gustaría que te recordaran por tu buen humor y tu alegría de vivir, por tu cariño a las personas y a las cosas, por tu sentido de responsabilidad, honestidad y vida sincera?

YOLO, “sólo se vive una vez”, debería estar reservado para cosas que valen la pena, que tienen sentido y hacen felices a uno mismo y a los demás.
El hecho de que pueda hacer de todo no quiere decir que yo deba hacer de todo; entre otras razones, porque hay cosas que me van a hacer infeliz, como el uso de las drogas y el lastimar
a otros.

Cada uno es responsable de su vida; se puede hacer de ella una obra de arte o un desastre. Se puede gastar la vida haciendo cosas que plenifican –como estudiar, trabajar, convivir con amigos, aprender cosas útiles y divertirte sanamente–, o se puede gastar haciendo estupideces como emborracharte, pelearte, robar, destruir plantas, animales o vidas. Los jóvenes dicen YOLO y creen que así se libran de la culpa, pero en el fondo eso no es verdad. A toda acción hay una reacción, y si la acción es mala, hay culpa.

Esto me recuerda que ya se usó una expresión similar en el siglo XVI, siglo de oro español. Esa expresión era una locución latina: ‘Carpe diem’ (literalmente “aprovecha el día, aprovecha el momento, en el sentido de no malgastarlo”). Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, 1,11).
El adagio latino podría equivaler a sentencias en español como “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” o “vive cada día como si fuera el último de tu vida”.

Es un tema recurrente en la literatura universal, como exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado y a disfrutar los placeres de la vida, dejando a un lado el futuro que es incierto y no sabemos si llegará. Cobra especial importancia en el Renacimiento, en el Barroco y en el Romanticismo.

En las diferentes épocas literarias, este tópico ha ido variando en la forma de entenderlo, y también varía ahora, en pleno siglo XXI.

San Agustín decía “Ama y haz lo que quieras”, pero aprende antes qué significa amar, que involucra no hacer daño, buscar el bien del amado y muchas cosas más.
Si se ama, se aprovecha el tiempo, se busca crecer para agradar a la persona amada y que esa persona crezca también en virtudes y cultura.

Para otros adolescentes, YOLO significa “te falta originalidad” (you obviously lack originality); sin embargo, a nadie le falta originalidad, ya que cada ser humano es irrepetible tanto en su rostro como en su interior.

@yoinfluyo

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