¿Te has preguntado si eres una mujer demasiado inteligente, preparada, ambiciosa, determinada, exitosa, intimidante… simplemente “demasiado” para un hombre?

Entonces debes formar parte de la nueva generación de SWANS –“Strong Women Achievers, No Spouse” (mujeres fuertes y exitosas, no esposas) –que describe la Dra. Christine B. Whelan en su libro “Why Smart Men Marry Smart Women” (Por qué los hombres inteligentes se casan con mujeres inteligentes).

Las SWANS son un contingente creciente de adultas jóvenes para las que el sueño de casarse es un destello que parece palidecer poco a poco. Sin embargo, la Dra. Whelan sostiene que esta clase de mujeres sí se casan, pero con hombres que son atraídos precisamente por sus atributos: inteligencia, motivación y éxito. Aunque a decir verdad, saberlo no ayuda mucho durante la espera. Si eres como yo, seguramente querrás saber qué puedes hacer para realizar tu meta en vez de esperar sentada a que llegue el hombre indicado. Después de todo, somos mujeres fuertes y triunfadoras. Siendo yo misma una ex SWANS, puedo compartir algunos consejos que recogí a lo largo del camino:

 

1. Sé tan deliberada para planear una relación amorosa como lo eres para planear tu carrera.

Si anhelas casarte, tanto como triunfar en tu profesión, date tiempo para ello. Desarrolla desde ahora hábitos que puedan enriquecer una relación seria, como son: compromiso, flexibilidad y generosidad. Y en vez de separar tus sueños en compartimentos, colocando tu educación y tu profesión por delante del matrimonio, aprende a perseguirlos en conjunto. Por ejemplo, mantente abierta para conocer muchachos mientras estudias, lucha para conseguir un trabajo que te guste y viaja. Evita al “novio ausente” –aquel que se queda en la oficina hasta las diez de la noche, rara vez responde tus llamadas y repite el estribillo “estoy muy ocupado”– y no modeles tu propio comportamiento de esa manera.

 

2. Eres inteligente, así que relaciónate con inteligencia.

Desperdicié más tiempo del que debí en tipos sin potencial. A veces teníamos ideas muy distintas acerca del matrimonio; algunos no querían hijos; otros no concebían una esposa que hiciera algo más que cuidar la casa y los niños. Estos factores son importantes para la felicidad a largo plazo, por lo que no te sientas obligada a continuar saliendo con alguien que no comparta tus sueños y tus valores.

En el fondo, las mujeres solemos saber cuando un hombre es “el bueno” o cuando por el contrario, solo va a drenar nuestro tiempo y nuestro corazón. Sé lo suficientemente fuerte para retirarte cuando este sea el caso, aun si ello implica que camines sola durante más tiempo antes de encontrar a tu pareja definitiva.

 

3. Confía en ti.

Aunque todavía ningún hombre haya aceptado el reto de ganar tu corazón, no lo dudes, es un premio que vale la pena. No eres “demasiado”, tampoco eres poca cosa. Cualesquiera que sean tus habilidades, personalidad, intereses o talentos, están combinados de forma única en tu persona. No tomes eso a la ligera. Confianza no es arrogancia; es la callada seguridad de que tú eres exactamente lo que el mundo necesita.

 

4. El hecho de que puedas hacer todo lo que quieres, no significa que debas hacerlo.

Al igual que nosotras, los hombres que piensan en el matrimonio suelen saber cuando una mujer tiene potencial. Un hombre seguro de sí mismo no se sentirá intimidado por una mujer exitosa; en cambio, dará media vuelta si su forma de conducirse o de vivir no refleja los valores que busca en su futura esposa.

Mientras que el ícono del feminismo Gloria Steinem declaró: “Una mujer necesita un hombre tanto como un pez necesita una bicicleta”, yo he descubierto que mi esposo ha impulsado mi carrera y me ha brindado más oportunidades en la vida, no menos. Siendo una SWANS, aprendí que dejar que mi hombre me ayude es una manera de honrarlo y de permitir que me ame. No me resta identidad como mujer, no pone en duda mis habilidades ni frena mis sueños como yo temía. ¡Mito derribado!

La vida no suele suceder exactamente de acuerdo con lo planeado, pero no por eso renuncies a tus sueños ni endurezcas tu corazón. La experiencia me ha demostrado que si usas la cabeza y el corazón se pueden tener ambas cosas: la carrera que quieres y el hombre que amas.

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