El sábado 26 de enero tuvo lugar el Desayuno Anual de Exalumnos del Colegio Miraflores, evento que como siempre inició con una misa de acción de gracias. Al final de la misma, los exalumnos que tuvimos el privilegio de estar presentes presenciamos una linda experiencia entre la Madre Salud y una de mis compañeras de la primera generación (69), que comparto con ustedes:

El obispo que ofició la celebración eucarística nos habló sobre el documento más preciado que poseemos, el libro de los libros, la biblia. Dijo que los Evangelios contienen toda la belleza del florecimiento de Jesús y sus bienaventuranzas. Nos recordó que Él trae amor al mundo, el amor que es ley espontánea, el amor desde nuestro interior. Nos recordó que así como nuestro cuerpo necesita del aire, el alimento y el agua para existir, así también nuestra alma recibe nutrientes de Dios. Cada día recibimos cierta cantidad de energía espiritual y esa energía nos da plenitud.

Al terminar la misa, una de mis compañeras, Rosita Jiménez, pasó al frente para compartir el testimonio de su Sí a la vida y a Dios, en el que reconoció a la Madre Salud como su «mamá espiritual».

Rosita ha visto muy de cerca la muerte y hoy está aquí, con nosotros, viva. Con unas emotivas palabras nos hizo partícipes de su amor por la vida y su agradecimiento a la Madre:

“Madre Salud, usted siempre ha sido mi guía espiritual y me ha apoyado cuando la he necesitado: en mi infancia, en mi adolescencia, en mis días tristes y en los felices. Usted me recibió con los brazos abiertos hace más de 50 años y desde entonces ha estado siempre a mi lado.

Yo he estado al borde de la muerte y he salido adelante porque me aferro a la vida, porque sé amar.

Pienso en usted como una mujer fuerte, íntegra, y me digo a mí misma: si la Madre Salud puede, yo también…”

Sabemos que la vida es un regalo y también una gran oportunidad, y tú, Rosita, eres dichosa porque hoy celebras a la vida. Hoy, Dios reside dentro de ti.

¡Bienvenida!

 

*Lourdes Quiroz es exalumna del Colegio Miraflores de la generación 69.

Compartir