Según dos publicaciones italianas, La Repubblica y Panorama, el descubrimiento de una red de clérigos homosexuales dentro del Vaticano motivó la renuncia de Benedicto XVI.

Supuestamente, en el reporte confidencial sobre el escándalo de “Vatileaks” presentado a S.S. Benedicto XVI en diciembre, tres cardenales afirmaron que una facción de la burocracia vaticana estaba unida por su “orientación sexual” y podría ser objeto de chantaje.  La historia —que se ha regado rápidamente por el mundo— especula que dicho reporte causó tal conmoción al Papa que lo llevó a renunciar.

Tonterías.

Hagamos una pausa para notar que todas las especulaciones que hoy circulan en los medios de comunicación se basan en la poca evidencia presentada por los autores de una historia carente de soporte o confirmación. Aun si sus aseveraciones tuvieran algún sustento, estas podrían estar bastante exageradas. Lo cierto es que no lo sabemos.

¿Es posible que durante la investigación del escándalo “Vatileaks”, los tres cardinales comisionados encontraran evidencia de actividad homosexual entre ciertos oficiales de la Curia Romana? La comisión tenía a su cargo investigar los motivos que tuvieron algunos oficiales del Vaticano para filtrar documentos confidenciales. Y al probar sus actividades y asociaciones secretas, los investigadores pudieron haber desenterrado señales de homosexualidad.

John Allen, del National Catholic Reporter, menciona dos instancias en las que existió documentación pública al respecto, pero en el resto de los casos solo ha habido rumores, reportes sin confirmar o evidencia circunstancial que apuntan a la existencia de una facción gay.

El Papa Benedicto XVI, que ha vivido en Roma y trabajado con la Curia Romana por más de 30 años, sin duda habrá escuchado los rumores y conocido los reportes. “Él sería probablemente la última persona en sorprenderse con la ‘supuesta’ revelación”, remarcó Jean-Marie Guenois, veterano especialista en el Vaticano y editor del periódico “Le Figaro”.

Lo cierto es que el Santo Padre estuvo considerando su renuncia durante meses (quizá lo decidió desde marzo del 2012, tras su viaje a México y Cuba), mientras que el reporte “Vatileaks” se rindió apenas pasado el 17 de diciembre. Por ende, “pienso que la decisión de renunciar del Papa no tuvo nada que ver con la información contenida en dicho reporte”, concluye Guenois.

Suponiendo, en favor del argumento publicado por los medios italianos, que el Papa se hubiera enterado de pronto de la existencia de una poderosa camarilla homosexual dentro del Vaticano, ¿habría renunciado por eso?, ¿por qué no quedarse a restaurar la integridad de la Iglesia? Si a lo largo de su vida ha mostrado una voluntad consistente para enfrentar los problemas graves, aun cuando sus acciones pudieran resultar impopulares. Siempre se ha mostrado listo para hacer lo que esté a su alcance a fin de promover la disciplina y la doctrina católica.

El Papa no es un cobarde; no es un hombre que evada o huya de los problemas. Pero sus fuerzas tienen un límite y ya lo alcanzó.

Han habido otros reportes, no confirmados pero creíbles, de que la salud del Papa se está deteriorando con rapidez. Si efectivamente está perdiendo la vista y el oído, si su presión sanguínea se ha disparado y su energía flaqueado, esas por sí solas son razones plausibles para que el Pontífice decida dejar el trono de San Pedro.

Fuente: “Homosexual network at the Vatican, Yes; reason for the Pope’s resignation, No.”, Phil Lawler.  CatholicCulture.org. / 22 de febrero de 2013. http://www.catholicculture.org/commentary/otn.cfm?id=968

 

 

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