A partir de su lanzamiento artístico en Inglaterra en 2008, la cantautora Adele (nacida en 1988) ha tenido una carrera meteórica de éxitos musicales, y bastaron pocos meses para que fuera conocida internacionalmente, vendiendo millones de copias de sus álbumes en los cinco continentes.

Ha ganado numerosos y prestigiados premios en Inglaterra y Estados Unidos, como el Brit Awards  y el Grammy a la mejor cantante, al mejor álbum y a la mejor composición.

Por citar solo algunas de sus melodías más populares, puedo mencionar: “Rolling in the deep”, “Someone like you”, “Set fire to the rain”, “Rumor has it” y “Turning tables”.

Pero su talento no se basa únicamente en su estupenda voz, capaz de dar notas bastante agudas o graves, sino que además es una inspirada compositora que produce su propio material discográfico.

Cuando escuchamos su melodía “Someone like you”, transmite sus sentimientos de un modo excepcional, con un intenso lirismo que hace vibrar al  público porque es común que algunas cantantes, aun teniendo una buena voz, no logren comunicar lo que sienten y no sepan conectarse adecuadamente con su auditorio.

En este aspecto, Adele me recuerda a Elaine Paige, quien canta magistralmente las melodías de las óperas rock del compositor inglés Andrew Lloyd Webber –autor de “El Fantasma de la ópera”, “Cats”, “José, el soñador”, “Evita”….–. Elaine quizá sea la cantante que mejor interpreta “Don’t cry for me Argentina”, precisamente porque posee el don de revivir con gran pasión dicha melodía.

¿Cuáles son las influencias musicales de Adele? Muy variadas: blues, jazz, soul, country, pop… Algunos expertos señalan que se ha inspirado en la inolvidable figura musical de Ella Fitzgerald, excepcional cantante de jazz.

Pero en lo personal, considero que ha tenido influencia de muchas artistas, porque puede interpretar melodías con la ternura de Celine Dion McLachlan, Petula Clark, Dionne Warwick y Sarah Mclachlan. Tiene el vigor y la fuerza rítmica de la música del Rock and Roll de los años cincuenta y sesenta; un ejemplo es su canción “Rumor has it”, que comienza con un rápido y acentuado golpeteo de batería. Y también posee la energía desgarradora de la célebre Janis Joplin, leyenda de la música pop-rock; de Cher o de la ochentera Bonnie Tyler. En definitiva, Adele es extraordinariamente polifacética.

Hay un aspecto más que me agrada de su personalidad. Cuando ofrece conciertos, suele vestir con distinción y elegancia; parecería que en vez de cantar, asiste a una cena de gala.

¿A qué me  refiero? A que muchas cantantes -por presión de sus representantes artísticos, de la mercadotecnia, o por lograr mejores ventas y tener mayor notoriedad- se presentan en los escenarios o en sus videos de forma explícitamente sensual o estrafalaria, e indudablemente eso les hace perder categoría y dignidad como personas, porque no se percatan de que están siendo presentadas como un mero “objeto de placer”, dentro de una compulsiva sociedad de consumo; y cuando pasa su  fama, simplemente son desechadas y sustituidas por otras figuras que van surgiendo.

Eso es precisamente lo que ocurre con las artistas de cine y en relación con ello, un conocido comentarista señalaba con acierto que “Hollywood necesita siempre carne fresca y vendible. Cuando ellas pasan de los treinta años, los empresarios de la industria cinematográfica no se tocan el corazón para negarles ofertas de trabajo, a menos que se trate de una actriz realmente excepcional”.

Ojalá la cantautora Adele se mantenga en esa línea de sobriedad, distinción, categoría humana y humildad, y que no caiga en el error de llenarse de vanidad por sus innegables talentos y logros artísticos.

Sin duda, la clave para que un artista permanezca durante muchas décadas, es su calidad profesional, así como la seria y permanente dedicación a su arte, como han sido los casos de Frank Sinatra, Elaine Paige, Paul McCartney, Celine Dion, Bob Dylan, Sarah Brightman, Eric Clapton…

 

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