“Hoy el día me vivió, yo no lo viví”, me comenta una amiga y yo me pregunto: ¿Cuántos días nos viven? Nos levantamos, trabajamos, vamos y venimos, pasan las horas y cuando nos damos cuenta, el día ha terminado. El asunto es que no solo se va el día, también las semanas y los años.

Ahora que está por terminar un año más de nuestra vida e inicia el 2013, te invito a preguntarte qué tanto de lo que hiciste durante estos doce meses lo decidiste tú, las circunstancias u otras personas.

Es momento de hacer un alto en el camino y revisar cómo va tu vida, ya que “lo que tú no hagas por ti, nadie más lo hará”. Revisa lo que has hecho o dejado de hacer:

 

I. Físicamente (tu cuerpo)

– Deporte o actividad física realizada.

– Cuidados de tu salud: visitas y revisiones médicas.

– Nutrición: cómo te alimentas.

– Adicciones: tabaco, alcohol, medicamentos.

– Tiempo que dedicas a tu cuerpo: ¿poco o demasiado?

 

II. Intelectualmente (tu mente)

– Lecturas: qué tanto y qué lees.

– Estudio: actualizaciones que contribuyan a tu desarrollo.

– Actividades extra: que te ayuden a superarte.

– Tiempo libre: a qué lo dedicas, qué tanto lo planeas y aprovechas.

III. Psicológicamente (con el temperamento naces, tu carácter es el temperamento educado)

– ¿Qué tanto te domina tu temperamento?

– ¿Sabes cuál es tu principal defecto? Soberbia, egoísmo, crítica, vanidad, impulsividad, sentimentalismo, racionalismo, etc.

– ¿Tratas de mejorar y superar este defecto en las acciones de cada día?

 

IV. Espiritualmente (tu alma y tu corazón)

– Somos seres humanos formados por cuerpo y espíritu, por lo que no podemos descuidar esta parte.

– ¿Cultivas tu espiritualidad y dedicas tiempo a tu crecimiento interior?

 

Para que esta reflexión no quede en buenos propósitos, determina acciones en los diversos campos de tu vida que sean concretas, realistas, medibles, graduales y positivas.

Si es posible, anótalas con fecha hoy mismo, para que en unos meses puedas revisarlas y evaluar si quien decide tu vida eres tú o las circunstancias. Es importante identificar en qué puedes mejorar con tu pareja, hijos, familia, amigos, en tu trabajo y contigo mismo.

La felicidad no es una meta o un fin, sino que se vive en los pequeños detalles del día a día. Como dijo Benjamin Franklin: “La felicidad generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.” Entonces, es primordial identificar cómo vivimos cada momento.

¿Qué harías si te dijeran que vas a morir en unas horas? Así se lo preguntaron a Santo Domingo Sabio y tranquilamente contestó: “Seguiría haciendo lo que estoy haciendo”. Para llegar a contestar de esta forma, debes estar convencido de que tu vida “tiene un sentido”, que lleva una dirección y que de hoy en adelante los días no te vivirán, sino que “serás tú quien los viva” intensamente.

 

“Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace.”

Jean Paul Sartre, filósofo y escritor francés.

Compartir