Alrededor del 5 % de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento, pero se considera enfermedad solo cuando la condición depresiva persiste e interfiere con la capacidad y acción de la persona.

Iveth Lira Esparza, psicóloga en Psicología para Todos señaló que  las principales causas de depresión en los niños son problemas como: el abuso sexual, la violencia familiar, el divorcio de los padres, la pérdida de un ser cercano (padres, hermanos, entre otros) y el bullying.

“Los niños deprimidos suelen tener cambios en su modo de ser habitual. Aquel pequeño juguetón y sonriente se convierte en un niño triste, inseguro o malhumorado; los desórdenes de la atención o de la conducta, así como las dificultades en el aprendizaje, también son causantes de tensión, y si no se previenen o tratan a tiempo, pueden generar depresión”, comentó la especialista.

En cuanto a los cambios repentinos de actitud que presenta un niño, Lira Esparza recomienda a padres y maestros: “Es importante estar atentos en cualquier indicio. Si el infante se muestra triste y llora con facilidad, si se nota alejado de sus amigos o de la familia, si su comunicación es pobre y lo poco que habla es negativo, si su comportamiento es agresivo, entre otras actitudes extrañas a su personalidad. Debemos generar confianza para  platicar con él, conocer sus problemas y darles una solución.”

Por su parte, el doctor Eduardo Hernández, médico pediatra y psicoterapeuta conductual infantil, explica que se habla de depresión mayor cuando los síntomas se presentan durante más de dos semanas. El especialista asegura que existen varios marcos teóricos que intentan explicar el origen de la depresión infantil:

Conductual: a través de la ausencia de refuerzos (Lazarus), deficiencia de habilidades sociales y acontecimientos negativos ocurridos en la vida del niño.

Cognitivo: la existencia de juicios negativos (Beck), experiencias de fracasos, modelos depresivos (Bandura), indefensión aprendida (Seligman), ausencia de control, atribuciones negativas.

Psicodinámico: en relación a la pérdida de la autoestima (del yo-según Freud), y la pérdida del objeto bueno (Spiz).

Biológico: por una disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de cortisol y disminuye la hormona de crecimiento), por una disminución de la actividad de la serotonina (neurotransmisor cerebral) y por efecto de la herencia (caso de padres depresivos).

Es recomendable la opinión de un especialista si tu hijo presenta los comportamientos anteriormente señalados. Ayúdalo y no dudes en solicitar apoyo psicológico; el diagnóstico y el tratamiento temprano de la depresión son esenciales para el buen desarrollo y crecimiento de los niños. Puedes empezar por explicarle al pediatra lo que sucede con el niño.

Fuentes: yoinfluyo.com / psicologoinfantil.com

Compartir