La marihuana es una de las drogas más incomprendidas de nuestro tiempo, reconoce el Dr. Kevin Sabet, profesor asistente y consultor de Políticas de la Universidad de Florida. Pero más allá de la retórica, afirma que es importante conocer lo que la ciencia ha descubierto:

La marihuana está significativamente vinculada con la adicción, las complicaciones cardiacas y pulmonares, la enfermedad mental, la pérdida de IQ, el pobre aprovechamiento académico, el bajo desempeño profesional, los logros mediocres en la vida y los accidentes automovilísticos.

¿Qué hace tan dañina a la marihuana?

Tres letras: T-H-C. Esta droga contiene cerca de 500 componentes; acerca de la mayoría, sabemos muy poco. Pero el más potente de todos, llamado THC, es el que produce que los consumidores se sientan “high”. Los productores han cuadruplicado la concentración de THC y reducido los niveles naturales de otros componentes que contrarrestan el efecto “high”, lo que ha incrementado los efectos negativos de esta droga.

De 1990 a la fecha, llegan cada vez más personas a las salas de emergencia tras usar marihuana, a pesar de que el número de consumidores se ha mantenido más o menos estable.

Los principales daños a la salud causados por la marihuana se concentran en:

Salud mental: El uso de la marihuana está significativamente vinculado a las enfermedades mentales. Especialmente a la esquizofrenia y la psicosis, pero también a la depresión y la ansiedad.

En el primero de dos trabajos de divulgación científica que comprenden tres décadas de investigaciones sobre el potencial negativo y positivo de la marihuana (Marijuana and Your Health: Just The Facts Part I), el Dr. Sabet aporta datos específicos sobre los efectos de su consumo: A cualquier edad, la marihuana afecta las partes del cerebro responsables de la memoria, el aprendizaje, la atención y el tiempo de reacción. No obstante, dado que el cerebro termina de desarrollarse hasta la mitad de los 20´s en particular las funciones cognitivas, la expresión de la personalidad, la toma de decisiones y el comportamiento social, el cerebro de los adolescentes y los adultos jóvenes es especialmente susceptible a los efectos negativos de la marihuana.

Corazón: La marihuana cuadriplica el riesgo de infarto durante los sesenta minutos posteriores a su consumo, provocando dolor agudo en el pecho en pacientes cardiacos.

Pulmones: Según la American Lung Association, el humo de la marihuana contiene entre 50 y 70 % más carcinógenos que el del tabaco. Además, resulta altamente irritante para los pulmones, por lo que los consumidores presentan una mayor prevalencia de bronquitis, tos y producción de flema.

Embarazo: Fumar marihuana durante el embarazo provoca una disminución del peso del bebé debido a los efectos del monóxido de carbono en su desarrollo.

Addicción: Una frase que escuchamos con frecuencia es: “La marihuana no es adictiva”. Lo cierto es que la ciencia ha encontrado que uno de cada seis adolescentes que consume marihuana desarrolla una fuerte adicción a la droga. Los consumidores que intentan dejar la marihuana experimentan síntomas de abstinencia que incluyen irritabilidad, ansiedad, insomnio, falta de apetito y depresión.

Datos del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de los Estados Unidos (National Institute on Drug Abuse) muestran que en 1993, el 8% de los internamientos se debió a la dependencia de la marihuana; para 2009, la cifra aumentó a casi 20%. Entre 1992 y 2006, la admisión de menores de 18 años para rehabilitación por adicción a esta droga se incrementó en 188%, mientras que por adicción a otras drogas el porcentaje se mantuvo estable. En Europa, el número de internamientos por marihuana se incrementó en un 200% entre 1999 y 2006. Holanda posee el mayor índice de adicción a la marihuana del Continente.

Ellickson y sus colegas de la Coorporación RAND, encuestaron a más de 6 mil estudiantes entre 13 y 23 años, descubriendo que los adolescentes que fumaron cannabis entre una vez a la semana y una vez al mes a partir de los 13 años, presentaban un mayor índice de consumo de droga al convertirse en adultos que el resto de la población. 

Desempeño académico y profesional: Uno de los estudios mejor diseñados sobre la relación entre marihuana y la inteligencia, realizado en 2012, arrojó que el coeficiente intelectual (IQ) de una persona que inicia el consumo de marihuana a los 18 años, disminuye de manera irreversible hasta en 8 puntos, aunque deje el hábito más adelante.

El consumo de marihuana está muy relacionado con el abandono escolar, el subsecuente desempleo y un bajo nivel de vida. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Abuso de Drogas y Salud de los Estados Unidos, los resultados académicos fueron cuatro veces más pobres entre los jóvenes que habían consumido marihuana durante el último año. Estas cifras coinciden con una docena de estudios realizados por Macleod y publicados en el Lancet.

En el ámbito laboral, existe un vínculo evidente entre el consumo de marihuana y el ausentismo, la impuntualidad, la rotación de personal, los accidentes de trabajo y las incapacidades.

La ciencia ha avanzado más en el estudio de la marihuana en estos 20 años que en los últimos dos siglos. Irónicamente, se ha registrado una creciente incongruencia entre el conocimiento científico y la comprensión del público sobre esta droga. La gente cree más en lo que sabe de “muy buena fuente” que en lo que afirman las fuentes científicas.

Esa ignorancia voluntaria de las autoridades (padres, maestros y gobernantes) contribuye a que el número de niños y jóvenes que experimenta con la marihuana sea cada vez mayor.

 

Fuente: Drugs &Healthcare / 2 de octubre de 2012.

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