Difícilmente encontrarán en la historia del rock algo más tortuoso y caótico que lo vivido por este grupo de Sheffield. Sin embargo, pese a la gran cantidad de adversidades, siempre se las han arreglado de una u otra forma para salir avante.

Formado a finales de los 70, Def Leppard no libró los escenarios comunes de bandas rockeras de la época, tales como Motley Crue, Kiss y Poison, entre otras: drogas, alcohol y excesos en todos los sentidos. Sin embargo, la vida los llevó a darle más dramatismo a su historia.

Su disco “Pyromania” catapultó el género metal-pop en los 80 y abrió el mercado para grupos de rock que esperaban forjarse un camino en una década fuertemente dominada por el pop.

Con sencillos como «Photograph», «Foolin» y «Rock of Ages», el éxito empezaba a sonreírles, pero el último día de 1984, el baterista Rick Allen sufrió un accidente automovilístico en el que perdió el brazo izquierdo. Presa de una fuerte depresión, Allen abandonó el grupo hasta que se le convenció de regresar con un kit de batería especial adaptado a su nueva condición, que le permitía utilizar ambos pies.

En el 87 se produjo el disco más importante de la banda, que vendió varios millones de copias y cuyos sencillos «Pour Some Sugar on Me», «Animal», «Love Bites», «Hysteria», «Rocket» y «Armageddon It», han sido interpretados en cada uno de sus conciertos desde entonces. El álbum «Hysteria» es hoy en día todo un clásico del rock.

Fue en esos momentos, cuando la carrera del grupo se encontraba en su mejor momento, que ocurrió la segunda tragedia. Después de estar seis meses separado de la banda por problemas de alcoholismo, el guitarrista Steve Clark fue encontrado muerto en su departamento a causa de una sobredosis.

Aunque el vocalista Joe Elliot siempre ha sido el corazón del grupo, Clark se había convertido en el principal compositor y el motor musical que logró el sonido que los hizo tan reconocidos.

El futuro era incierto, pero los miembros restantes decidieron seguir con la banda. En 1992 lanzaron «Adrenalize», álbum que contaba con algunas composiciones de Clark y, como si fuera un augurio, el disco contenía el último gran himno de Def Leppard, «Let’s Get Rocked».

Clark fue reemplazado con el guitarrista proveniente de Whitesnake, Vivian Campbell, quien a pesar de nunca llenar el hueco, curiosamente compuso para la banda dos de sus mejores temas: «Work it out» y «Cruise Control». Fue en ese lapso cuando llegaron a México por primera vez, con dos explosivas presentaciones en el Palacio de los Deportes, probando que todavía tenían mucho que ofrecer.

A mediados de los 90 lanzaron dos colecciones: «Retro Active» de lados B’s, así como «Vault», con sus grandes éxitos. Para 1996 Def Leppard enfrentaba una difícil prueba: el primer disco de material completamente nuevo sin ninguna aportación de Clark, y el resultado fue un disco alternativo llamado «Slang» que se llevó grandes comentarios de la crítica especializada, pero que no encontró eco en las nuevas generaciones dominadas por los remanentes del grunge y los mejores años del brit pop. El disco, por tanto, fue una decepción en ventas. A pesar de esto, Def Leppard regresó al Palacio de los Deportes en el 97. Aún mantenía la mística rockera que se negaba a morir.

La popularidad del grupo empezó a descender así como la demanda para sus presentaciones. Su disco «Euphoria», del 99, fue un último intento fallido por alcanzar la gloria pasada evocando el mismo sonido y cerrando la trilogía formada por «Pyromania», «Hysteria» y «Adrenalize».

Cuando la banda se acercaba a una etapa sombría, sorpresivamente en 2001 salió al aire el programa de VH1 llamado «Hysteria: The Def Leppard Story». El episodio era una recreación de los primeros años del grupo. La emotiva historia de Allen para sobreponerse al accidente, y regresar y alcanzar el mayor éxito con sus compañeros, trajo al programa los mayores ratings de audiencia, incluso el capítulo se lanzó en DVD.

Tratando de ganar algo de este nuevo aire de atención, se embarcaron en un nuevo proyecto musical, su décimo disco, al que pusieron por nombre «X». El álbum les reportó las peores ventas en su carrera; sin embargo, el tour promocional los trajo nuevamente a México en 2005. El concierto fue una muestra de la decadencia en la que se encontraban inmersos: un Auditorio Nacional medio lleno, una presentación de tan solo 16 canciones, así como un Joe Elliot pasado de peso y con una apariencia muy deteriorada.

Sin otra cosa a la cual aferrarse y después de una trayectoria de altibajos, parecía que la banda había llegado al ocaso de su carrera. Sin embargo, a Def Leppard le quedaba todavía un segundo, tercer, cuarto aire. En mayo de 2011 se comenzó a trabajar en la adaptación en cine del exitoso musical «Rock of Ages», protagonizada por Tom Cruise como el rockstar Stacee Jaxx.

La cinta, ambientada en el Hollywood de los 80, contiene canciones de grupos como Poison, Foreigner, Journey, Twisted Sister y por supuesto Def Leppard, incluso el nombre de la adaptación es el título de un track del grupo inglés. La película ya está pegando en Estados Unidos y llevando a las nuevas generaciones música que estaba bastante desaparecida.

Ante este nuevo llamado de popularidad, la banda se animó a realizar una enésima gira con otro de los grupos partícipes en el filme, Poison. Con ánimo renovado y respaldados por una producción hollywoodense exitosa, tendremos un nuevo episodio en la historia de Def Leppard, que llegará a nuestro país en septiembre, demostrando así que algunos grupos seguirán luchando hasta lo último para ser recordados como verdaderos sobrevivientes del rock.

Fuente: yoinfluyo.com