En México, la forma de subsistir de más de un millón setecientas mil mujeres es trabajando en hogares ajenos, donde tienen a su cargo las tareas domésticas y el cuidado de niños y ancianos. Algunas son tratadas con cordialidad, mientras que otras simplemente son “usadas”. Unas son consideradas parte de la familia y otras, esclavas legales.

Una “señora de su casa” debe ser capaz de crear un ambiente de hospitalidad y afabilidad, así como tener el nivel para transmitir ese “tono humano” a los hijos, a fin de que lo practiquen entre sí y con las personas de servicio.

La educación no es solo un conjunto de formas, es algo más profundo que lleva a respetar y valorar al ser humano. Esto no se aprende con lecciones, sino que es una forma de vida. De esta manera, la persona se hace consciente de su propia dignidad y de la dignidad de quienes lo rodean (incluyendo al personal de servicio).

El “tono humano” es el estilo del carácter que se refleja en la conducta individual y social. Solo si entendemos lo que esto implica y hacemos que toda la familia lo viva, podremos incorporar a las personas que nos ayudan en nuestro estilo de vida. La persona que respeta a los demás y a sí misma, posee un “tono humano” elevado que se manifiesta en cada circunstancia y ocasión a través del lenguaje, los modales, el trato y valores como el orden, la higiene, la amabilidad, la delicadeza, la comprensión, la sencillez, la sobriedad, la templanza, la prudencia y la justicia.

El “tono humano” lleva a crear una atmósfera agradable, acogedora y formativa. Independientemente de las condiciones socioeconómicas, la casa debe de estar siempre limpia, pulcra, ordenada y cuidada. Y se deben atender de modo puntual y eficiente los servicios propios del hogar (comida, comedor, lavandería, limpieza, mantenimiento, etc.).

Los empleados domésticos son una ayuda invaluable, incluso se dice que son “la alegría del hogar”. La cuestión es si como “señoras” estamos a la altura, no solo para pagar lo justo y dar instrucciones, sino para hacerlos sentir parte de nuestra familia, respetando sus costumbres y tradiciones. Además, hay muchos aspectos en los que una persona de servicio doméstico puede recibir mejor capacitación: cuidado de la ropa, manejo de alimentos, procesos de limpieza y hospitalidad. Una “señora” sabrá guiar de la mano a quien le asiste para que ejerza sus actividades con mejores resultados.

El bienestar de los empleados domésticos es una responsabilidad de sus patrones, por lo que durante el tiempo que presten sus servicios en su hogar, están obligados a ocuparse de su salud (prevención y atención de enfermedades y accidentes), de su instrucción básica y de su formación moral.

El horario para los empleados de servicio debe comprender periodos de trabajo y descanso, así como una sana y libre utilización de sus horas libres, ya que en muchas casas son obligados a permanecer encerrados entre semana, prácticamente como esclavos.

La forma de tratar a la gente que nos asiste depende del concepto de “persona” que tengamos: ¿La consideramos tan valiosa como nosotros mismos o nuestros hijos? No solo son seres humanos con igual dignidad, sino que en nuestras manos está que crezcan como personas.

Fuente: yoinfluyo.com