¿Por cuál candidato estarías dispuesto a apostar dinero en esta contienda electoral? ¿Cuánto dinero? El tema no es por quién vas a votar, sino la perspectiva de quién va a ganar.

La mayoría cree que va a ganar Enrique Peña Nieto porque ha visto lo que afirman las encuestas, que en las últimas semanas muestran un cruce de preferencias en el segundo lugar de la disputa.

Mucha gente se pregunta qué es lo que según las encuestas mantiene a EPN a la cabeza en las preferencias del electorado, siendo que el año pasado la economía mexicana creció un 4% y generó 600 mil empleos formales. Pocos países pueden presumir eso hoy (fuera de México consideran a Calderón un excelente presidente y ensalzan los resultados de su gobierno en materia económica); pero entre los mexicanos la imagen de Calderón ha ido a la baja en los últimos meses, le ha pegado el tema de la guerra contra el narcotráfico (que muchos ven como suya y no del país). Más allá de los hechos, el 82% de los mesicanos opina que estamos peor en economía; el 79% que estamos peor en seguridad (aunque la epidemia de violencia esté concentrada en 200 municipios); y el 75%, que estamos peor en política.

A pesar de que México está en un periodo de crecimiento, en mucha gente hay un ánimo de cambio. Esto tiene que ver con el cansancio de tener el mismo gobierno. Hasta en los matrimonios felices ocurre, también con los gobiernos. El candidato del PRI ha capturado ese ánimo de cambio y para muchos es la opción. ¿Por qué?

El 42% del electorado tiene menos de 35 años y ha vivido su vida adulta con gobiernos del PAN, no del PRI, como sus padres. Ven a Echeverría y a López Portillo como a Moctezuma o Cuauhtémoc. Aunque a las generaciones mayores nos cueste entenderlo, muchos jóvenes creen que votar por el PRI representa un cambio. Lo cual hace que esta elección presidencial sea muy distinta a las dos anteriores. En el 2000, a estas alturas ya habían empatado Labastida y Fox. En 2006, ya estaban parejos Calderón y López Obrador, y la diferencia final fue de poco más de un punto.

Frente a esta “percepción” de que se necesita un cambio, para muchos, al representar al partido gobernante, lo único diferente en Josefina Vázquez Mota es que es mujer, aunque poco ha explotado este factor de género para atacar por ambos flancos.

El ánimo de cambio de una gran parte de la población lo capturó muy rápido EPN frente a AMLO, quien después del 2006 dejó de ser una opción para muchos de sus seguidores. La estrategia de EPN está diseñada desde el 2009 y se ha dedicado a administrar su ventaja, a nadar de muertito y a tratar de minimizar en lo posible la probabilidad de cometer errores (mientras que el PAN perdió demasiado tiempo en elegir un candidato).

El problema de AMLO es que radicalizó su posición. El 20% lo tiene endiosado, pero ese piso es también su techo. Intentó la estrategia de moverse hacia el centro con un discurso moderado y conciliador (“república amorosa”), y nombró a un gabinete mandando el mensaje de que elegirlo a él es elegir a Juan Ramón de la Fuente, Ebrard y Cárdenas. El problema es que el promedio de edad en su gabinete es de 63 años, siendo que 65 años es la edad de jubilación; diez de sus secretarios entrarían en su programa de apoyo a la tercera edad. Siendo este un país de jóvenes, es difícil que se sientan muy identificados con ese gabinete.

De pronto, al escuchar a López en el debate uno se pregunta “¿qué pasó con la república amorosa?”. El discurso contradictorio produce lo que en comunicación se llama “resonancia”: ¿rijoso, combativo o amoroso? El peor escenario es que AMLO quedara en segundo lugar, porque seguiría dando guerra por un buen rato, aduciendo un nuevo complot (teatro que ya empezó a montar).

Quadri es uno de los escándalos más grandes de esta campaña, un embuste, una farsa de Elba Esther Gordillo (los puntos que obtenga servirán para mantener el registro de su partido y seguir recibiendo millones del IFE).

Centrada la atención en la elección presidencial, estamos olvidando que el próximo 1 de julio se disputarán en las urnas 2104 puestos de elección popular, entre los que están: 500 diputados, 128 senadores, 6 gobernadores, 1 jefe de gobierno del D.F., 808 alcaldes y 1 presidente de la República. El futuro del país se juega ese día.

Una mayoría de oposición en las cámaras ha producido gobiernos débiles que no han podido pasar las reformas estructurales que le urgen al país (y que por cierto AMLO no considera necesarias). ¿Qué pasaría si ganara el PRI la Presidencia pero perdiera la mayoría en el Congreso? Que la oposición tendría entonces el poder de bloquear todas sus iniciativas, como lo hicieron sus propios legisladores en los últimos sexenios del PAN.

Si ahora la mayoría en las Cámaras es del mismo partido del presidente y se utiliza esta ventaja para bien, podremos avanzar en las reformas; si la utilizan para “regarla”, les damos una patada en las próximas elecciones y los sacamos del gobierno.

 

Extracto de la conferencia impartida por Leo Zuckermann para los clientes de Banca Privada de Grupo Financiero Multiva, en el Hotel Camino Real de Polanco.

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