Cada vez hay más voces que opinan que la violencia derivada de la lucha contra el narco y de la rivalidad entre los cárteles cesaría al legalizar la producción y venta de marihuana. Se pueden hacer diversas lecturas de este argumento, que por simple es fácil de “comprar”:

  • La marihuana es solo el primer paso de este camino en apariencia fácil, debido al mito difundido de que es una droga “blanda” y no adictiva. Pero esta es una de tantas drogas que circulan en el mercado: cocaína, sintéticas, opiáceos como la heroína, entre otras. Y cada día se diseñan nuevos fármacos de inciertos y más poderosos efectos. Por lo tanto, aunque se legalizara la marihuana, el tráfico ilegal de otros estupefacientes seguiría siendo un lucrativo negocio. ¿Habría entonces que legalizar todas las drogas para que dicha “estrategia” contra el crimen organizado sea efectiva?
  • El principal mercado potencial de consumidores y futuros adictos son los niños y los adolescentes. Cada vez se reduce más la edad a la que los menores son incitados al consumo de drogas. Y aun si se legalizara la marihuana, el Estado mantendría prohibida su venta a los menores de edad, como lo está la del alcohol, de modo que vender canabis a este segmento del “mercado” seguiría siendo un negocio ilícito muy atractivo.
  • El crimen organizado se ha diversificado. Los miembros de los carteles se mueven con facilidad de una célula a otra y de una actividad criminal a otra de las más de 20 que existen en la actualidad: narcotráfico, secuestro, trata de menores y mujeres, extorsión, piratería, contrabando, tráfico de armas, fraude cibernético, etc.  De modo que la legalización de la marihuana difícilmente frenaría la existencia y rivalidad de estos grupos, ni anularía el deber del Estado de combatirlos.
  • Muchos ponen de ejemplo a Holanda como país precursor de la legalización de la marihuana y otras drogas de origen “natural”. Vale la pena analizar la evolución de esta decisión: el gobierno holandés comenzó este año aplicando medidas legales que restringen el consumo de la marihuana y demás drogas “blandas” cuyo consumo fue legalizado años atrás, debido a diversas razones:
    1. Cuando en 1976 se modificó la legislación del consumo de droga en Holanda, la marihuana contenía un 7 por ciento del principio activo tetrahidrocannabiol (THC); hoy en día, debido a la sofisticación de los procesos de cultivo, contiene más de un 15 por ciento de THC, lo que supone un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades psicóticas, dependencia y otros problemas.
    2. El vacío legal que existe entre el cultivo, la comercialización y el consumo de drogas “blandas” en Holanda, ha propiciado la multiplicación de redes clandestinas de criminalidad.
    3. Para el gobierno holandés es urgente evitar el creciente contacto con la droga de los escolares de primaria y secundaria. La ciencia revela que el cerebro termina de desarrollarse entre los 21 y los 23 años en las mujeres, y entre los 24 y 25 años en los hombres. Mientras más joven empieza una persona a consumir drogas, más probabilidad tiene de desarrollar adicción. La probabilidad es 8 veces más alta en menores de 15 años.
    4. Se busca borrar la imagen que tiene Holanda de paraíso para consumir abiertamente marihuana y otras drogas. El 70 por ciento de los 4 millones de consumidores anuales de droga en las coffeeshops son extranjeros.
  • Hay que tener en mente que el individuo tiende a no hacer distinción entre lo “legal”, lo “bueno” y lo “sano”, cosas que de hecho pueden ser distintas, sobre todo cuando los congresistas pierden de vista la ética y el bien mayor del ser humano a la hora de legislar. El hecho de que se legalice la venta de drogas será visto por muchos como un permiso tácito. El mensaje sería: si lo permite la Ley será porque no tiene nada de malo, porque no es perjudicial para mi persona, mi familia y la sociedad.

Otros opinan que en vez de combatir a los cárteles de la droga hay que tolerarlos, “dejarlos ser”, como lo hicieron los anteriores gobiernos de México y como lo hace el de EEUU, donde la autoridad se hace de la vista “gorda” mientras los grupos criminales no rebasen los límites tácitos y se metan con la población.

Basta ver los índices de criminalidad en EEUU y el número de homicidios por cada mil habitantes, para darse cuenta de que este no es el camino para combatir de raíz el narcotráfico. La mayoría de los crímenes son cometidos bajo el efecto de estupefacientes, o por adictos que buscan conseguir dinero para comprar droga.

Parece ser que ninguno de estos caminos ha dado resultados positivos. ¿Alguien tiene una idea mejor?