Estamos en una de las épocas más calurosas y secas del año, por lo cual el cuidado del agua es fundamental. No basta con cerrar la llave, también debemos observar los productos que compramos y conocer qué cantidad de agua requirió su producción, empaque y transporte, ya que esto representa un consumo virtual de agua.

Según cálculos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), una persona bebe cada día entre 2 y 5 litros de agua, y gasta en su higiene personal y tareas domésticas entre 50 y 200 litros, lo cual representa un volumen relativamente pequeño si lo comparamos con los 2,740 litros de agua que consume de manera indirecta (virtual) a través de los productos que compra. Si proyectamos la cuenta, en un año consume más de un millón de litros de agua. Por dar unos breves ejemplos, para producir un taza de café son necesarios 140 litros, mientras que para producir un kilogramo de carne son necesarios 16 mil litros.

 

Varios organismos han sugerido la idea de colocar una etiqueta en los productos, que especifique la cantidad de agua que se lleva su producción, lo cual sería un buen inicio, ya que coloca al consumidor como un eje importante en el cambio de los patrones de compra de la sociedad. Existen organizaciones importantes como Water Footprint Network, en cuya página de Internet podemos calcular nuestro consumo diario personal y nacional.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que vayas a comprar algo, analiza el el proceso por el que tuvo que pasar dicho producto para llegar a tus manos. La última decisión siempre será tuya.