En 1779, el Rey Carlos III envió a la Nueva España al grabador mayor de la Casa de Moneda de España, Jerónimo Antonio Gil, para mejorar la producción de moneda y crear una academia de grabado.

 

Al cumplir su misión, Gil se dio cuenta de que en la Nueva España no había profesionales en las finas artes y que estos debían ser enviados desde Europa, por lo que empezó a promover la creación de una academia de artes como las que había en España.

El proyecto se aprobó con el aval del Rey y del Virrey Matías de Gálvez, y así, fue fundada el 4 de noviembre de 1781  la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos: Pintura, Escultura y Arquitectura.

De Europa fueron llamados destacados maestros como Rafael Jimeno, en Pintura, y Manuel Tolsá, en escultura. Y aunque la cédula real y la inauguración llegarían hasta 1785, se iniciaron clases en algunos salones de la Casa de Moneda mientras se contaba con una sede propia.

La Academia de San Carlos fue la primera escuela de artes en el continente americano, por lo que tuvo una gran afluencia de jóvenes provenientes de otros virreinatos y regiones.

En 1791, la Academia se mudó a su nueva sede en la esquina de las actuales calles de Moneda y Academia, establecida en el inmueble que antiguamente ocupaba el Hospital del Amor de Dios, el cual fue modificado para alojar a los alumnos.
Dicha sede fue la definitiva, pues a pesar de que se pensaba construir un edificio para la escuela, este nunca se realizó.

Tras la Independencia, la Academia entró en crisis, llegando incluso a cerrarse de 1821 a 1824, para después ser reabierta como Academia Nacional de San Carlos. Vivió un periodo de incertidumbre hasta que en 1843, el presidente Antonio López de Santa Anna mandó reorganizarla, volviendo a llamar a maestros europeos. Fue gracias a este segundo impulso que a partir de la segunda mitad del siglo XIX surgieron grandes artistas nacionales como José María Velasco, Diego Rivera y Gerardo Murillo (Dr. Atl), entre otros.

Tras la fundación en 1910 de la Universidad Nacional, la Academia de San Carlos fue incorporada a dicha institución. Años más tarde, con el logro de la autonomía universitaria en 1929, la academia se dividió en Facultad de Arquitectura y Escuela Nacional de Artes Plásticas. La primera se mudó a la nueva Ciudad Universitaria en 1953, mientras que la segunda, a un nuevo edificio en Xochimilco en 1979, dejando el edificio antiguo para estudios de posgrado.

Actualmente, la Academia de San Carlos cuenta con un acervo impresionante de arte: numismática, fotografía, pintura y escultura. Con parte de este acervo se fundó el Museo de San Carlos. Además, cuenta con una biblioteca especializada en arte.

La Academia de San Carlos sigue siendo el centro medular de la actividad artística en México, además de un semillero de artistas en América Latina.